Por:
Raúl Castillo Rojas.
C.22.10.2026
La “anchoveta blanca” o “samasa” (conocida en el Ecuador
como anchoa o rollizo, y científicamente como Anchoa nasus), es una especie
pelágica perteneciente a la familia Engraulidae como la “anchoveta peruana”
(Engraulis ringens). La diferencia biológica clave radica en que la “samasa” es
altamente tolerante a las aguas cálidas. Las últimas investigaciones del Imarpe
(Perú) y del IPIAP (Ecuador) confirman que el desarrollo del actual fenómeno de
El Niño Costero 2026-207 ha elevado las temperaturas superficiales del mar,
frente a sus costas. Ante este escenario, la “anchoveta peruana” se repliega
(lo que obligó a Produce a no abrir la segunda temporada norte-centro por alta
presencia de juveniles), mientras la “samasa” expande su distribución espacial
y temporal, aprovechando este calentamiento del agua de mar.
En el Ecuador, se han registrado variaciones drásticas en
las capturas de la pesca artesanal debido al desplazamiento de especies, lo que
confirma que los pequeños pelágicos están alterando sus patrones de cardúmenes
a lo largo de toda la frontera marítima ecuatoriano-peruana en busca de
alimento en este nuevo entorno térmico.
En el Perú, los resultados del crucero de investigación de
Imarpe identificaron una biomasa acústica estimada en cerca de 243 mil
toneladas de “samasa”, con una mayor disponibilidad en zonas específicas, como
Bayóvar (Piura), debido a las condiciones cálidas los científicos recomendaron
una evaluación in situ para entender mejor su dinámica actual.
En este escenario, el PRODUCE), ha autorizado la pesca
exploratoria de “samasa” durante 15 días fuera de las 5 millas, resaltando que
no es una apertura comercial irrestricta, sino un esfuerzo de gestión
adaptativa basado en (i) un monitoreo biológico, para evaluar tallas,
distribución espacial y características biológico-pesqueras para determinar si
el recurso puede ser aprovechado de manera sostenible sin alterar la cadena
alimenticia marina y, (ii) una alternativa socioeconómica acotada, que
permitiría reactivar temporalmente y bajo estricto control científico a una
pequeña porción de la flota pesquera (embarcaciones de madera de la Ley 26920).
En este contexto, con una biomasa de 242,602 toneladas de
“samasa” reportada e incluyendo su probable incremento por el avance del evento
El Niño, esta hipótesis es sólida y suficiente para sostener que se podría
desarrollar una pesquería industrial importante a corto y mediano plazo.
Para entender esta hipótesis se debe analizar ciertos
factores clave como:
(i) El comportamiento de la “samasa” en el mar
ecuatoriano.- Recientes informes científicos reportan que la población de esta
especie está disminuida por la intensa variabilidad oceanográfica y la presión
pesquera. En el entendido que el mar no tiene fronteras, las poblaciones de
“samasa” de Perú y Ecuador forman parte de un sistema dinámico interconectado.
Ahora, si el "centro de gravedad" de la población de “samasa” ya está
debilitado, su presencia actual frente a Piura o Lambayeque probablemente no se
deba a un crecimiento real de la población total, sino a un desplazamiento por
forzantes de las corrientes cálidas (las especies se concentran buscando
refugio o alimento), lo que genera una “aparente ilusión” de alta abundancia en
áreas costeras puntuales (como Bayóvar);
(ii) (ii) La “samasa” no es un recurso de "gran
escala".- A diferencia de la anchoveta, la samasa es una especie de
carácter más costero, ciclo de vida corto y menor capacidad de carga en el
ecosistema bajo condiciones normales. Su redistribución es un fenómeno oportuno
y transitorio gatillado por El Niño, pero históricamente, una vez que las aguas
frías de la Corriente de Humboldt regresan, vuelve a contraerse de forma
natural.
En conclusión ¿Qué se puede esperar?
Por estas razones, se descarta que la “samasa” pueda
sostener una pesquería industrial a gran escala. En ese sentido, el objetivo de
la pesca exploratoria (RM N°00363-2026-PRODUCE), es estrictamente científico,
cuyos resultados servirán para obtener datos biológicos para entender si se
puede autorizar una pesca artesanal o de menor escala muy acotada, que
funcionaría como un pequeño "salvavidas" socioeconómico temporal para
las tripulaciones locales afectadas por la veda total de la “anchoveta”, pero
bajo un enfoque de extrema precaución debido a la fragilidad general de la
“samasa”. ¿Cuál sería la respuesta de la industria procesadora de harina y
aceite de pescado?

