“En el próximo Congreso de la República, el verdadero pulso del poder
político se jugará en el Senado. Allí, cada curul tendrá un peso determinante:
desde la ratificación de magistrados del Tribunal Constitucional hasta la
designación del Defensor del Pueblo y miembros del Banco Central de Reserva del
Perú. Además, si el presidente de la República decide cerrar el Parlamento, el
Senado se mantendrá en funciones, de acuerdo con lo establecido en la reforma
que restableció la bicameralidad”.
"Con el retorno de la bicameralidad en el Perú para las elecciones de
2026, la composición del Senado se vuelve una variable política decisiva. No
debe será solo una colección de nombres, detrás de cada senador debe haber
experiencia, redes regionales y criterios técnicos que pueden inclinar la balanza
entre la prisa legislativa y la deliberación responsable".
"Un Senado activo puede supervisar al ejecutivo mediante comisiones de
investigación, auditar decretos o exigir rendición de cuentas. Tener una
capacidad de veto o de cambios luego de lo propuesto por la cámara baja
generará que los 60 actores que conforman el senado logren ser las personas
claves para la toma de decisiones".
En unas elecciones altamente fragmentadas por la participación de hasta 35
partidos políticos habilitados, el regreso del Senado abre un nuevo tablero de
poder en el país, donde cada voto será decisivo para definir quiénes tendrán en
sus manos las decisiones más trascendentes del Perú”.
La
abstención y el ausentismo en las elecciones no son una solución, por más que
no se tenga ninguna preferencia por algún candidato, en especial a la
presidencia. Abstenerse o votar nulo o en blanco por impulso, o por desagrado
hacia los candidatos, nos conduciría a la anarquía y al caos que usualmente
engendran a un dictador o tirano que será siempre peor que el peor candidato.
En
el espectro de candidatos, siempre habrá uno mejor y otro peor. Tenemos que
votar por la persona más decente, con trayectoria, con voluntad y carácter para
defender los intereses del país y que nos parezca la mejor. Miremos las
trayectorias y los hechos.
Los
debates sobre los planes de gobierno son solo un ejercicio cuya mejor utilidad
práctica, es permitirnos evaluar la personalidad del candidato, su carácter,
deducir la clase de persona que es y cuáles son sus verdaderas intenciones.
No
tengamos en cuenta las encuestas, nadie garantiza que sean reales.
No
olvidemos evaluar a los candidatos a la vicepresidencia, que podrían ser los
presidentes muy rápido. Y a los candidatos al senado, que podrían ser
presidentes, eventualmente.
La
principal atención ciudadana debe estar en el Senado, que es el lugar donde se
concentrará el verdadero poder.
En
el caso de la pesquería peruana, la mejor posibilidad que tiene el sector
pesquero son las reformas que puedan hacerse a través de leyes que sean aprobadas
por el Senado de la República. Debemos elegir a los mejores para ser senadores
y diputados. Lo que debe primar en la decisión del voto para senadores y
diputados, es la trayectoria del candidato, su compromiso con el sector, la
voluntad por luchar en defensa de lo que creen, sus principios, sus ideas y su
personalidad.
Poco
o nada se puede esperar de las ofertas contenidas en los planes de gobierno. Sin
embargo hay que tener cuidado con los planes que mencionan la fusión de
ministerios; pero que no especifican qué harían con el de pesca y acuicultura.
Si sería fusionado, o si sería convertido en una simple dirección.
Probablemente
no lo dicen para no perder votos del sector pesquero que reclama por la
restitución del Ministerio de Pesquería.
Mala señal expresar intenciones a medias, porque parece un ocultamiento
para no perder votos del sector.
¿Cuál
será el futuro de lo que hoy es el despacho viceministerial de pesca y
acuicultura en el nuevo gobierno de ganar los que quieren fusionar y reducir
personal? ¿Cómo saber las intenciones de esos partidos que no dicen abiertamente
lo que piensan hacer con lo que hoy es el despacho viceministerial de pesca y
acuicultura; pero que sí tienen intención de fusionar no solo ministerios sino
también otros organismos?
Antes
de votar, los pesqueros, pescadores y quienes conforman la pesquería peruana
deben analizar qué candidatos están queriendo fusionar ministerios y entidades.
No vaya a ser que lo que actualmente es el viceministerio de pesca y
acuicultura termine arrimado, arrinconado u oculto dentro de otro ministerio
donde nadie le preste atención.
También
pretenden reducir personal en los ministerios y organismos públicos. Los empleaos
públicos, posibles afectados, tienen que medir bien por quién van a votar. No
sea que sus elegidos terminen despidiéndolos y dejándolos sin trabajo bajo la
narrativa de una reforma del Estado.
En
este incierto escenario, solo se puede esperar algo de las personas que sean
elegidas para el Senado y Diputados, las cuales deben ser evaluadas por su
trayectoria, compromiso con el país y capacidad de defender ideas e intereses
nacionales.
Para
el sector pesquero y su problemática, no basta la buena voluntad. Sin
conocimiento y experiencia en pesca, la probabilidad de un fracaso, o de no
hacer algo serio, es muy alta.
En
este caso, Roberto Vieira es un invitado a candidato para senador nacional con el
número 7 por APP. De su trayectoria se aprecia que es la mejor opción y la
mejor posibilidad de que la pesca tenga un representante y un defensor en el
Senado para hacer algo trascendente por la pesquería peruana y pelear por lo
que deba pelearse, como lo ha demostrado en su vida y durante su experiencia
política.
Su trayectoria,
carácter, personalidad, compromiso y experiencia en pesca, así como su vocación
de servir al país, ofrece cinco años de trabajo contínuo para mejorar la
pesquería y la acuicultura nacionales. Bastan tres hechos para conocer de su
personalidad y trayectoria, durante su gestión como congresista en el gobierno
anterior:
Su denuncia
contra el convenio con Odebrecht, siendo el primero en hacerlo.
Su denuncia
contra la presencia de la flota potera china frente a nuestro dominio marítimo,
muestran su vocación de justicia y de defensa de los intereses nacionales.
Su presencia en
el triángulo marítimo recuperado luego del fallo de La Haya con otras 14
personas muestra su compromiso con la pesca y el Perú. Llegaron el 5 de febrero
2014, con la bicolor en alto, al llamado ´triángulo interno´ a bordo de la
embarcación pesquera Aleta Azul 1.
En
el blog de la Revista Pesca se han publicado por separado los análisis que se
muestran en el siguiente documento (que consolida todos los temas), el cual
puede accederse en el siguiente link:
https://app.box.com/s/m58hxw4la2borj8d68recokvrz3g1o7w
Sirvan los siguientes comentarios de
introducción, a un análisis de la situación de la pesquería en el Perú a pocos
meses de las elecciones generales 2026.
“La educación que evita mostrar esta realidad no protege a los estudiantes:
los desarma. Les enseña a indignarse, pero no a anticipar. A creer en relatos,
pero no a analizar comportamientos. Luego se sorprenden cuando las decisiones
políticas contradicen los discursos previos, como si fueran traiciones
inesperadas y no consecuencias anunciadas.
Si queremos formar ciudadanos capaces de entender el mundo —no solo de
repetir consignas— debemos enseñarles a escuchar más allá del texto leído, a
observar cuándo un líder se traiciona a sí mismo en una frase espontánea, y a
preguntarse siempre: ¿a quién le está hablando realmente y con qué propósito?
Porque el poder casi nunca se delata en los discursos escritos; se revela en lo
que se dice sin cálculo, cuando ya no se finge para la prensa sino que se habla
para quienes realmente importan. Y quien no aprende a leer esas señales termina
sorprendiéndose —una y otra vez— por decisiones que estaban dichas, aunque no
oficialmente declaradas.
Los estudiantes deben sentir el deseo de mejorar el mundo, respetar normas
de convivencia que sostienen el bien común y liderar movimientos de corrección
cívica y política. Pero ese impulso solo es fecundo si se ejerce con los ojos
abiertos: entendiendo en qué mundo viven, cómo funciona realmente el poder y
qué es exactamente lo que desean cambiar de él. Sin esa lucidez, la vocación
transformadora se convierte en consigna vacía; con ella, puede convertirse en
acción responsable, eficaz y verdaderamente democrática”.
https://www.trahtemberg.com/escuchar-lo-politicamente-incorrecto/
“Cada campaña electoral se convierte en una feria de
ofertas. Promesas grandilocuentes, planes perfectos, soluciones inmediatas. Se
nos pide creer. Pero votar no es un acto de fe: es un ejercicio de juicio.
Aun en el supuesto —cada vez más ingenuo— de que un
candidato quisiera cumplir sus promesas electorales, la realidad política las
pulveriza rápidamente. Gobernar no es mandar. Es negociar. Es construir
acuerdos con un gabinete que no siempre piensa igual, con congresistas que
responden a sus propios electores, intereses, ideologías o cálculos de
supervivencia. Las mayorías legislativas se arman y desarman, los consensos son
frágiles y las promesas de campaña rara vez sobreviven al primer presupuesto o
a la primera interpelación.
Por eso, insistir en votar por promesas es votar a
ciegas”
Lo único que
realmente tenemos para evaluar a un candidato es su trayectoria. Lo que hizo
cuando no estaba en campaña. Cómo resolvió problemas reales. Si supo liderar
equipos diversos, si fue capaz de negociar sin traicionar principios, si generó
valor en la empresa, en la gestión pública o en el servicio comunitario. La
historia personal y profesional no miente; el afiche electoral, sí.
Un buen presidente no es el que promete más, sino el que
ya demostró que puede convertir ideas en hechos en contextos adversos. El que
sabe escuchar, ceder, persuadir y, cuando corresponde, plantarse. El que
entiende que la política no es un monólogo moral sino un ejercicio permanente
de liderazgo con otros.
Elegir bien no es preguntarse “¿qué promete?”, sino “¿qué
ha hecho?”. No es dejarse seducir por el discurso, sino examinar el recorrido.
El mejor voto no se deposita en la urna con ilusión, sino con memoria. Porque
las promesas se las lleva el viento; la trayectoria, no”.
https://www.trahtemberg.com/el-buen-voto-no-adhiere-promesas-sino-lee-trayectorias/
En cada campaña electoral, los políticos intentan construir una imagen
de capacidad, de buena reputación, de constructores de futuro y que gobernarán
bien porque es una obligación. Y les creemos.
Pero en la cruda realidad se ha instalado un sistema que premia otra
cosa: lealtades oscuras, protección de aliados, disposición a pagar favores,
habilidad para garantizar impunidad. En ese sistema degradado, la carrera
política no es una maratón de prestigio sino una carrera de supervivencia
inmediata donde los beneficios propios y la ilegalidad valen más que las
necesidades del país.
Cuando un aspirante a la presidencia lanza una propuesta en apariencia
absurda —indultar al corrupto que abrió las puertas a Odebrecht— no está
hablándole al votante indignado; está enviando un mensaje cifrado a sectores
políticos bajo investigación, a grupos económicos con exposición legal, a
sectores que necesitan garantías de protección.
El mensaje es transaccional: "Conmigo el poder servirá para
proteger, no para castigar". Electoralmente parece suicida. Pero dentro
del mundo político real es una señal de confiabilidad para quienes, en los
hechos, tienen el poder. No es torpeza.
Por: Umberto Jara
“Estamos inundados por promesas
electorales absurdas e irrealizables que invaden las franjas electorales.
Algunas provocan risa; otras preocupación, porque hay quienes las creen
posibles. Aun si tienen un atisbo de realizables, no dependen del presidente
sino de las concesiones contradictorias que debe hacer para lograr una
coalición que le permita gobernar. El ambiente ideológico es tal que la
izquierda ha logrado que muchos candidatos de derecha digan que son de
centro-izquierda y la derecha ha logrado que, cuando gobierna la izquierda, lo
haga con las mismas recetas económicas de la derecha que critican”.
“¿Cuál es la promesa electoral que sí es
creíble? La de quien diga: “MI PROMESA ES MI TRAYECTORIA: no ofreceré milagros
ni soluciones instantáneas. Si me eligen, gobernaré en el contexto que me toque
con consistencia con mi pasado, mi trayectoria y mis realizaciones. Si eso les
basta, voten por mí; si buscan magia, sigan escuchando promesas”.








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