No creas en todo lo que se dice.

Aun cuando creas que algo aparece claro, ponlo en duda y no reposes. Duda de todo lo que parece ser bonito y verdadero. Pregúntate siempre: a «¿Para qué?». No creas que una cosa sola es buena; lo recto no es recto y tampoco lo curvado es curvado. Si alguien dice que un valor es absoluto, pregúntale en voz baja: «¿Por qué?». La verdad de hoy puede mentir ya mañana. Sigue el río desde donde comenzó el torrente. No te basten las piezas aisladas. Pregúntate siempre: «¿Desde cuándo?». Busca las causas, une y disuelve, atrévete a mirar tras las palabras. St alguien dice: «Esto es bueno (o malo)», pregúntale en voz baja: «¿Para quién?» Friedrich Paulus

La debida gestión pesquera

El mayor fallo de la gestión es que ni los pescadores ni los gestores poseen los conocimientos necesarios para dirigir algo tan complejo como un ecosistema marino costero. El derecho a pescar no se debería basar en si uno dispone del dinero suficiente para comprarse un barco, sino en los conocimientos y la voluntad de trabajar en colaboración con los gestores y los científicos para hacer que la pesca sea sostenible. El derecho a pescar se debería ganar o perder según la voluntad de aceptar unos límites razonables a las capturas. Paul Greenberg.

REVISTA PESCA

La Revista Pesca es un medio de información alternativo que presenta artículos, opiniones y noticias referidas a la pesca en el Perú y el mundo, con énfasis en la política pesquera, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y la seguridad alimentaria. En este blog se publican notas de importancia, así como novedades del sector pesquero.

En 2023 cumplimos 64 años de publicación en el Perú.

Las ediciones a partir del 2010 se publican en formato digital (PDF) en la siguiente página web: http://www.issuu.com/revistapesca/docs


Merecemos una gestión de la pesca con visión de país y compromiso con el ciudadano.

Los peces del Perú, primero para los peruanos


martes, 28 de noviembre de 2017

Editorial Revista Pesca diciembre 2017

El tema central en la pesca peruana y la información que se maneja en los medios, gira principalmente alrededor del PBI y el comercio exterior: exportar e importar. Omite el mercado nacional y toda su problemática y necesidades.

Tenemos un Ministerio de Comercio Exterior y una Asociación de Exportadores. Pero no tenemos una Institución que vele por el mercado interno, que equilibre la oferta de productos pesqueros y se preocupe por las mayorías nacionales más necesitadas de proteína.

El Perú necesita una pesquería que produzca, en primer lugar, alimentos variados sanos y accesibles para nuestra población y después para el mercado externo.

Para ello es necesario que la sociedad peruana preste atención a la explotación de los recursos pesqueros, a fin de intervenir y demandar su justa participación en los beneficios procedentes de la actividad de pesquera.

Se necesita fomentar, mediante la educación, una auténtica conciencia de cultura pesquera y de sostenibilidad ambiental. 

Es deber del Estado prestar preferente atención al desarrollo de un modelo educativo o informativo que tenga como principal público objetivo no solamente a las comunidades de pescadores, sino a las poblaciones costeras, lacustres y fluviales. Este modelo debe proporcionar a la población la información necesaria para conocer los procesos que ocurren en el mar, ríos, lagos y lagunas, en relación con los productos hidrobiológicos que albergan.

Ello permitiría que los ciudadanos peruanos, legítimos propietarios de los recursos hidrobiológicos, conozcamos por lo menos, la información básica sobre ellos, sobre las medidas que debemos adoptar para asegurar su sostenibilidad y la protección del ambiente y también para conocer hacia que poblaciones y mercados se están dirigiendo nuestros productos pesqueros.

El interés nacional, entendido como la defensa del bien común y del bienestar de las mayorías, impone:

1.   Disponer de políticas que puedan proteger los recursos pesqueros para las generaciones futuras.
2.   Una adecuada participación en las ganancias que obtienen quienes se ven beneficiados por la concesión de explotación de un bien común, que es patrimonio de toda la Nación.
3.   Disponer de información que nos permita saber cómo es que estos recursos son explotados, por quiénes y qué es lo que recibimos a cambio de esa concesión que el Estado, en nuestra representación, otorga a determinadas empresas o personas naturales.
4.   Disponer de políticas que prioricen la alimentación de los peruanos, en especial de las poblaciones vulnerables con carencias de proteína.



La revista Pesca es un medio de información alternativo referido a temas del mar y de la pesquería. Proporciona información e ideas obtenidas de diversas fuentes, que exponen la temática de la pesca en el Perú y el mundo, con el objeto de contribuir a la formación de opinión propia en base a la lectura de las notas publicadas.

Siendo la pesca una actividad poco difundida y poco conocida por el ciudadano común, pretende contribuir a la generación de mayor conocimiento individual derivada del  análisis de los artículos. Se publica en forma mensual, en formato digital y su descarga es gratuita para quien desee conocer el sector  pesquero y mantenerse informado sobre su temática.

Para mantenerse informado los invito a formar parte del grupo Pesca y Mar, en Facebook, que además transcribe información periódica de relevancia para el sector pesquero.

Los invito cordialmente a leer la edición de la Revista Pesca correspondiente a DICIEMBRE 2017 y a compartirla dentro de sus círculos y redes sociales.


viernes, 17 de noviembre de 2017

ENTRA EN VIGOR CONVENIO DE LA OIT QUE VELA POR EL TRABAJO DECENTE EN LA PESCA

El Convenio núm. 188  de la OIT entró en vigor el 16 de noviembre de 2017, dando un fuerte impulso a los esfuerzos dirigidos a mejorar las condiciones de trabajo de los millones de trabajadores del sector de la pesca.

Sólo 10 Estados miembros lo han ratificado hasta la fecha. El Perú no ha ratificado este convenio, según se puede apreciar en la página web de la OIT.




El Convenio núm. 188 establece requisitos jurídicamente vinculantes para hacer frente a los principales problemas relacionados con el trabajo a bordo de los buques pesqueros, que incluyen la seguridad y la salud en el trabajo, la atención médica en el mar y en tierra, los períodos de descanso, los contratos de trabajo escritos y la protección de la seguridad social al mismo nivel que los otros trabajadores. Además tiene por finalidad garantizar que todos los buques de pesca sean construidos y mantenidos de manera que los pescadores tengan condiciones de vida decente a bordo.

El Convenio contribuye a prevenir las formas inaceptables de trabajo para todos los pescadores, sobre todo los migrantes. Contempla la regulación del proceso de contratación y la investigación de las quejas presentadas por los pescadores. Esto ayudará a prevenir el trabajo forzoso, la trata de personas y otros abusos.

Los Estados que ratifiquen el Convenio núm. 188 se comprometen a ejercer el control de los buques pesqueros, a través de la inspección, la presentación de informes, la supervisión, los procedimientos de tramitación de quejas, de aplicación de sanciones y las medidas correctivas, y además podrán inspeccionar los buques pesqueros extranjeros que visitan sus puertos y tomar las medidas adecuadas.

Sólo 10 Estados miembros lo han ratificado hasta la fecha. La ratificación de un convenio de la OIT es un compromiso importante. Una vez ratificado, el Estado deberá informar periódicamente a la OIT cómo ese convenio está siendo implementado a través de las leyes, normas y otras medidas. El sistema de la OIT de supervisión de las normas revisa estos informes y orienta al Estado hasta su pleno cumplimiento. Por ello es esencial que todos los Estados que participan en el sector de la pesca ratifiquen el Convenio núm. 188 y asuman este compromiso.

El Convenio está complementado por la Recomendación sobre el trabajo en la pesca núm. 199  que lo acompaña y dos series de pautas para el Estado del pabellón  y para el Estado del puerto  que llevarán a cabo las inspecciones en el marco del Convenio. Todos estos instrumentos fueron elaborados a través de discusiones entre representantes de gobiernos, de propietarios de buques de pesca y de organizaciones de pescadores. Al reconocer las grandes diferencias que existen entre los Estados y en las operaciones de los buques de pesca, el Convenio permite cierta flexibilidad en su implementación, pero sólo después de realizar una consulta tripartita a nivel nacional.

Los delegados de los gobiernos, empleadores y trabajadores votaron con gran mayoría a favor de la adopción del histórico Convenio en la 96.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo  en junio 2007. El Convenio entra en vigor un año después de su décima ratificación, hecha por Lituania en noviembre 2016”

Fuente


sábado, 11 de noviembre de 2017

LA CONTAMINACION DEL MAR EN EL PERU

El Decreto Supremo N° 010-2008-PRODUCE establece los Límites máximos permisibles (LMP) para la Industria de Harina y Aceite de Pescado y Normas Complementarias para los efluentes de la Industria de Harina y Aceite de Pescado, en los parámetros: Aceites y Grasas, Solidos suspendidos totales, pH y demanda bioquímica de oxígeno. Estos límites varían según el ámbito donde se realiza la descarga:

   1. LMP de los efluentes que serán vertidos dentro de la zona de protección ambiental Litoral

   2. LMP de los efluentes que serán vertidos fuera de la zona de protección ambiental litoral

El vertimiento de los efluentes resultantes de la producción industrial del sector pesquero es la principal fuente de impacto sobre bahías donde se ubican las plantas. Por ley, estos efluentes deben ser tratados antes de ser vertidos al mar, pero la eficiencia de los procesos de tratamiento de las aguas de bombeo es todavía muy baja y los efluentes aun presentan niveles muy altos de cargas orgánicas, pudiendo ocasionar varazones catastróficas y pérdidas valoradas en millones de dólares. 

En el Perú no existen LMPs para la industria pesquera de consumo humano directo a diferencia de la industria reductora que sí los tiene. Sin estos valores de referencia, la legislación ambiental del sector no tiene capacidad de sanción. La definición de estos límites sería un primer paso positivo que permitiría la implementación de sanciones y que podrían incentivar la aplicación de tecnologías de recuperación más efectivas.

Los Desembarcaderos pesqueros artesanales y las embarcaciones son fuente de contaminación, no solo para el producto hidrobiológico, sino para la bahía circundante. Es urgente realizar inversiones en su infraestructura para evitar que se siga usando agua contaminada para el proceso de lavado del pescado y para purificar las aguas que se vierten a la bahía como resultante de dicho proceso.

Por tanto, no solamente son los plásticos los que causan una contaminación grave al océano, sino los efluentes de la industria también, además de otros.

Cabe mencionar que la existencia de emisores submarinos en algunos desembarcaderos o plantas pesqueras no resuelve el problema, sino que tan solo arrojan los contaminantes un poco más lejos nada más. Al mar solo debe arrojarse agua limpia, por lo cual la que está contaminada por diversos orígenes, debe ser debidamente tratada antes.

La RM N° 178-2014-MINAM establece en su artículo 1° disponer la publicación del Proyecto de Decreto Supremo que aprueba los Límites Máximos Permisibles para efluentes de la industria pesquera de consumo humano directo, que como anexo forma Parte integrante de la presente resolución.

La última información al respecto que se puede ver en el portal del MINAM es la que dice lo siguiente y es del año 2014:

Proyecto de Decreto Supremo que aprueba los Límites Máximos Permisibles para efluentes de la industria pesquera de consumo humano directo. De esta manera, todos los usuarios e interesados en general están cordialmente invitados a realizar sus aportes y comentarios.

Dicho documento busca tener incidencia sobre productos enlatados, congelados, curados y concentrado proteico, en especial sobre aquellas plantas de procesamiento industrial pesquero de consumo humano que utilice un porcentaje de químicos en combinación con aceites y grasas para neutralizar el PH de estos alimentos.

A la fecha no se conoce el resultado de esta publicación ni se sabe si los LMPs para la industria pesquera del CHD han sido aprobados.

Lo que significa que solo la industria reductora de harina de pescado posee LMPs, más no así la industria congeladora, de enlatados ni curados.

Tampoco existen LMPS para los desembarcaderos pesqueros artesanales ni de ningún tipo.

Límite Máximo Permisible. (LMP): Es la concentración o grado de elementos, sustancias o parámetros físicos, químicos y biológicos, que caracterizan a un efluente o una emisión que, al ser excedida, causa o puede causar daños a la salud, al bienestar.

Por  lo tanto, no solamente son los plásticos el problema contaminante. Hoy en día se viene hablando de este tema con mayor énfasis, lo que induce a creer que no existen problemas más graves. La verdad es que existen más problemas y todos son graves.


Marcos Kisner Bueno

viernes, 3 de noviembre de 2017

EL OBJETIVO DEL ESTADO PERUANO EN MATERIA ALIMENTARIA

La situación económica que caracteriza a gran porcentaje de la población rural, impide que puedan destinar parte de sus recursos a mejorar sus condiciones de vida y de alimentación adecuada. 

Las dificultades de accesibilidad a la población rural y rural dispersa, hace que tengan limitada presencia de los servicios que brinda el estado, además de las condiciones climatológicas adversas. En este escenario, la oferta de productos hidrobiológicos resulta prácticamente inexistente en dichas zonas, lo que genera un alto nivel de vulnerabilidad social.

“De acuerdo a la información del XI Censo Nacional de Población y VI de Vivienda, realizado en el año 2007, se encuentra que la mayoría de los centros poblados rurales están conformados por poblaciones dispersas y en segundo lugar por caseríos. La falta de infraestructura de caminos, carreteras de penetración o caminos comunales (incluso la falta de mantenimiento) hacen dificultoso el traslado de diversos bienes, incluidos los alimentos”

“En el año 2016, el 20,7% (6 millones 518 mil) de la población del país se encontraba en condición de pobreza”. “La incidencia de la pobreza en el área rural alcanzó al 43,8% de la población.”

“En el Perú, la medición de la Pobreza Objetiva Monetaria y Absoluta que desarrolla el INEI, compara el gasto promedio per cápita mensual de un poblador con el costo de una canasta mínima alimentaria y no alimentaria, llamada Línea de Pobreza, cuyo costo para el año 2016, se calculó en 328 soles por persona y para una familia de 4 miembros el costo de la canasta fue de 1 312 soles. Así, las personas cuyos gastos son menores a la Línea de Pobreza son considerados pobres”

“Se consideró pobres extremos a todas aquellas personas cuyo gasto per cápita mensual no cubre el costo de la canasta básica de alimentos calculada en 176 soles, para el año 2016 y para una familia de cuatro miembros el costo de una canasta mínima alimentaria asciende a 704 soles”

“En el año 2016, los mayores niveles de pobreza se registraron en la Sierra rural (47,8%), en la Selva rural (39,3%) y en la Costa rural (28,9%). No obstante, las mayores reducciones de la pobreza se presentaron en la Costa urbana (2,4 puntos porcentuales), Selva rural (1,8 puntos porcentuales), Costa rural (1,7 puntos porcentuales), Sierra rural (1,2 puntos porcentuales) y Selva urbana (1,1 puntos porcentuales); en cambio, en la Sierra urbana y Lima Metropolitana las cifras no mostraron cambios significativos”

https://www.inei.gob.pe/prensa/noticias/en-el-peru-264-mil-personas-dejaron-de-ser-pobres-entre-los-anos-2015-y-2016-9710/

El Estado está llamado a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos a través de políticas de inclusión y de desarrollo. En la zona rural, en términos de alimentación, su presencia es pobre, inexistente y/o limitada.

La población rural dispersa en condición de pobreza se encuentra ubicada en zonas alejadas y de difícil acceso.

El limitado acceso de la población rural a los servicios del Estados, del sector privado y de la sociedad civil, se debe a que el Estado no llega de manera efectiva a atender a dicha población, sea por limitaciones de acceso, altos costos logísticos, falta de información de las necesidades de los centros poblados y otros.

También, los bajos ingresos de la población rural pobre no permiten financiar la implementación de centros de servicios que apoyen y faciliten sus iniciativas de coordinación con instituciones del Estado, para acceder a intervenciones sociales y proyectos en beneficios de la población.

La situación anteriormente descrita demanda que el Estado atienda a su alimentación a través de programas sociales en forma prioritaria.

En dicho contexto, el Programa “A comer pescado” que lleva a cabo el Ministerio de la Producción, está dirigido a promover el consumo de pescado en forma amplia y general, e interviene en algunas áreas territoriales donde no es necesaria la intervención estatal. Esto es un inadecuado empleo de medios en detrimento de las poblaciones rurales pobres del país, las cuales debieran ser el único público objetivo

No se comprende ni es aceptable la orientación de dicho Programa que recientemente, a través del DS-007-2012-PRODUCE,  prorroga su vigencia y en el cual, en uno de los considerandos se aprecia una estadística del consumo per cápita de pescado en el Perú, que llama la atención ya que las cifras no son concordantes con la información oficial del Ministerio de la Producción publicadas en el Anuario Estadístico Anual de 2015, que es el último divulgado.

http://revistapesca.blogspot.pe/2017/10/cual-es-el-consumo-de-pescado-per.html
 
La orientación debida de un programa de esta naturaleza, debiera ser fortalecer la ingesta calórico-proteica de la población rural dispersa en condición de pobreza, prioritariamente en los niños menores de 5 años, incrementando el consumo de  recursos ícticos de manera sostenible y promoviendo la participación del sector pesquero artesanal en la extracción, procesamiento y comercialización de estos productos.

Ello haría que este Programa sea coherente con las políticas de Gobierno que pretenden reducir la anemia y la desnutrición crónica infantil, (El 10 de febrero de 2017, el Poder Ejecutivo y los gobiernos regionales suscribieron  el Pacto Nacional contra la anemia y la desnutrición crónica infantil en una ceremonia en Palacio de Gobierno que se desarrolló al concluir el 3er Gore Ejecutivo) porque se ubicaría dentro de ese contexto y no se dispersarían recursos presupuestales en pretender promover el consumo de pescado en sectores de la población que no lo necesitan. En las ciudades costeras y en sectores de la población no pobres, debería dejarse el tema en manos del mercado.

¿Es moralmente correcto usar nuestros recursos naturales que se destinan a  la alimentación para exportarlos y atender necesidades de otros países, antes que privilegiar los requerimientos a veces dramáticos, de nuestra población, en especial la infantil?

¿Se justifica la exportación como actividad prioritaria porque trae divisas (que no son propiedad del Estado sino del exportador) mientras simultáneamente la industria no prioriza la alimentación nacional, por falta de incentivos probablemente, que sí posee la actividad exportadora?

El mercado no puede resolver el problema de la desnutrición y anemia infantil en el Perú. Hay una imposibilidad para acceder a los alimentos por parte de amplias poblaciones que no pueden pagar los precios actuales y que no son objetivo de las ventas tampoco. La solución no puede venir del libre comercio.

El empresario privado optará siempre por vender sus productos con mayor valor agregado al mejor precio y al mejor postor. En esa lógica de pensamiento siempre encontrará en la exportación y/o en los segmentos de mayores ingresos de la población nacional, un mercado dispuesto a pagar caro por alimentos o materia prima para producir alimentos gourmet que satisfagan no necesariamente el hambre sino exigencias gastronómicas. El ciudadano pobre que solo requiere proteína barata tenderá a ser excluido de esa lógica de mercado.

Es necesario implementar un programa social que contribuya con la seguridad alimentaria nacional en la mejor forma posible que el sistema político lo permita, yendo más allá de políticas que no tienen sostenibilidad sino que descansan en la voluntad y el marketing político. No se requiere intervención en ciudades costeras ni en sectores de la población que tienen facilidad de acceso a la adquisición de productos hidrobiológicos.

“La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió que pese a los avances alcanzados por el Perú en la reducción del hambre y la desnutrición, todavía cerca de 2 millones de personas padecen hambre, más del 43% de niños menores de 3 años tiene anemia y el 35.5% de los peruanos mayores de 15 años vive con sobrepeso. “El escenario es peor para los más pobres, cuyos ingresos muchas veces solo alcanzan para comprar alimentos poco nutritivos, que suelen ser más baratos”, alertó María Elena Rojas, representante de la FAO en Perú. Señaló que la malnutrición en todas sus formas (comer poco, mucho o mal), es inadmisible en un país tan megadiverso como el Perú. “Es impensable que los niños de zonas rurales tengan que comer alimentos ultraprocesados porque sus padres tienen que vender lo mejor de su producción fresca y saludable a mercados urbanos para poder tener un precio digo”, insistió”


En el contexto del presente artículo, en el cual se enfatiza la necesidad alimentaria del sector poblacional más pobre del país, no se puede considerar a la acuicultura como componente ni parte de la solución al problema. La razón principal radica en su costo, el cual está fuera del alcance de los ingresos de la mayor parte de la población. El costo del producto acuícola siempre resulta más alto que el producto fresco o el sometido a procesos de conservación mínimos y aún que el de su competidor más cercano que es el pollo.

En el Perú el consumo de pescado se está convirtiendo en un tema gourmet y accesible solamente a sectores de la población que no necesariamente tienen carencias alimentarias. Esos sectores no necesitan la intervención del Estado a través de programas que manejan fondos públicos, sino aquellos más pobres, que generalmente no pueden pagar por comida nutritiva para ellos. Esta situación los vuelve más débiles y menos capaces de ganar el dinero que los hubiese ayudado a escapar de la pobreza y el hambre.


Marcos Kisner Bueno

Presidente de la Revista Pesca