No creas en todo lo que se dice.

Aun cuando creas que algo aparece claro, ponlo en duda y no reposes. Duda de todo lo que parece ser bonito y verdadero. Pregúntate siempre: «¿Para qué?». No creas que una cosa sola es buena; lo recto no es recto y tampoco lo curvado es curvado. Si alguien dice que un valor es absoluto, pregúntale en voz baja: «¿Por qué?». La verdad de hoy puede mentir ya mañana. Sigue el río desde donde comenzó el torrente. No te basten las piezas aisladas. Pregúntate siempre: «¿Desde cuándo?». Busca las causas, une y disuelve, atrévete a mirar tras las palabras. Si alguien dice: «Esto es bueno (o malo)», pregúntale en voz baja: «¿Para quién?» Friedrich Paulus

La debida gestión pesquera

La Revista Pesca es un medio de información alternativo que presenta artículos, opiniones y noticias referidas a la pesca en el Perú y el mundo, con énfasis en la política pesquera, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y la seguridad alimentaria. En este blog se publican notas de importancia, así como novedades del sector pesquero. En 2026 cumplimos 67 años de publicación en el Perú.

sábado, 3 de octubre de 2026

EL CONFLICTO DE LA POTA: PESCADORES ARTESANALES PARALIZARAN SUS FAENAS EN EXIGENCIA DE RESPUESTAS

 

Los gremios de pescadores artesanales de Piura y Lambayeque anunciaron un paro macrorregional indefinido a partir del 6 de octubre de 2026 en protesta por las restricciones y cuotas de captura de la pota.


ANALISIS DE ALGUNOS DE LOS PEDIDOS GREMIALES

En la agenda de la Federación Macro Región Sur de Pescadores Artesanales (que agrupa a gremios de Arequipa, Moquegua y Tacna) y en sus reuniones con el Ministerio de la Producción (PRODUCE), la renuncia o remoción del viceministro de Pesca y Acuicultura, Jesús Eloy Barrientos Ruiz, ha sido una de las demandas centrales. Los pescadores lo declararon "persona no grata" debido a que consideraban que su gestión no respondía a la realidad productiva ni mitigaba el impacto del sector.

En la zona norte: Los gremios de pescadores artesanales de las regiones del norte (Piura, Lambayeque, La Libertad y Áncash) exigen la renuncia del viceministro de Pesca y Acuicultura, Jesús Eloy Barrientos Ruiz, debido principalmente a la crisis por la veda y escasez del calamar gigante (pota), sumado a la falta de apoyo estatal y medidas regulatorias que afectan gravemente su economía. Las asociaciones han formalizado este pedido mediante documentos enviados al Ejecutivo y han anunciado un paro macrorregional indefinido.

En el pedido de renuncia o destitución del viceministro de pesca y acuicultura, existe la tesis de que es el responsable de todos los problemas del sector artesanal. Pero la realidad es que no es el viceministro el responsable de los problemas sectoriales ni de los de la pota. Este cargo, en realidad no detenta poder alguno. Para todo efecto práctico, el viceministro es tan solo un secretario técnico del  Ministro. Eso es lo que significa el título “Despacho Viceministerial de Pesca de Acuicultura”. Tramita documentos y los despacha hacia el Despacho Ministerial.

Las OPDs dependen directamente del Ministro y no del viceministro, por tanto, el primero posee una autoridad y poder casi absolutos sobre el sector, como titular del Pliego, no así el viceministro.

Este, de acuerdo a la organización y funciones de su despacho, no decide nada, no tiene autoridad ni mando sobre las OPDs. Tan solo sobre las direcciones, sus asesores y su personal de confianza, a los cuales tampoco tiene el poder de designar puesto que todo requiere una Resolución Ministerial, o sea, la aprobación del Ministro. La única autoridad real que tiene, a través de las únicas resoluciones viceministeriales que firma, está referida a quejas y apelaciones, permisos de pesca y otros temas administrativos.

El supuesto poder y responsabilidad del viceministro es un mito, como tantos otros en la pesca.

Su verdadera función es ser un experto en pesca para actuar como asesor o secretario del Ministro, dirigiendo una equipo de direcciones generales que además de desarrollar y ejecutar las decisiones políticas dispuestas por el ministro, son quienes llevan la rutina diaria del Despacho, el día a día. Además, es quien da la cara ante el público y los administrados en los temas que el Ministro de turno decida.

Más allá de eso, la opinión y recomendaciones del viceministro no tienen más valor ni peso que el que el Ministro de turno quiera otorgarle. Es tan solo un gran proponedor, que se convierte en una ayuda para el Ministro en la medida que pueda dar un amplio asesoramiento sobre los temas de pesca y acuicultura, en función a su conocimiento del sector y experiencia. Pero ¿cuántos viceministros en los últimos veinte años han sido expertos o siquiera conocedores del sector?

Esta podría ser la principal debilidad del viceministro; pero el problema es el Ministro. Salvo que la intención sea sacrificarlo para salvar al Ministro, destituirlo no resuelve el problema de fondo. Todos los argumentos contra el viceministro, en realidad debieran estar dirigidos hacia el Ministro. Es el Despacho Ministerial quien impone la agenda sectorial, más allá de lo que diga o piense el viceministro, fuese cual fuese su carácter, capacidad y experiencia. Pero si no conoce el sector, ¿cuál sería su función? ¿qué es lo que haría si no tiene ideas sobre los problemas de agenda o nada que proponer? Ese es el problema de fondo cuando se designa a un viceministro que no sabe lo que tiene que hacer ni conoce el sector.

El viceministro no puede resolver pedidos o requerimientos de los gremios. Lo más que puede hacer es trasladar los temas al Ministro quien es quien tiene la última palabra y la firma para el documento que correspondiese.

El responsable del sector es el Ministro, que no es sino el ejecutor de un modelo de gestión que, entre otras cosas, reparte culpas entre el Imarpe y el Ministerio, sin que quede clara la responsabilidad de cada uno. El primero dice que no toma decisiones sino que proporciona información y datos para la toma de decisiones. El segundo dice que toma sus decisiones en base a información científica recibida del primero. En esta gaseosa repartición de funciones, ¿Quién finalmente es el verdadero responsable de decisiones de las decisiones? Las normas que regulan el sector se ejecutan con una Resolución Ministerial, Decreto Supremo o Resolución Suprema que es firmada solamente por el Ministro sin necesidad de la firma del viceministro.

La existencia de un sistema en el cual IMARPE tiene un presidente que es dependiente de la voluntad del Ministro, quien lo designa y lo puede remover del cargo sin tener que dar explicaciones a nadie, es una situación que puede, legítimamente, crear suspicacias sobre la actuación del Presidente de la entidad.

Las decisiones que tome el Ministerio deben hacerse sobre información franca elaborada por el ente científico, que debe ser claro, contundente y directo en las materias de su competencia, sin temores ni presiones. Entonces las decisiones políticas que tome el Ministerio serán de fácil identificación en cuanto a responsables y no como hoy en día que, en el mejor caso, es una responsabilidad compartida. El país debe saber quién es el verdadero responsable de tomar las decisiones.

Esta entidad debería ser autónoma e independiente del poder y la presión políticas.

Los motivos específicos de este reclamo sectorial son:

1. Manejo de la crisis de la pota y cuotas de pesca

Restricciones y cuotas insuficientes: Los pescadores rechazan las limitaciones impuestas a la extracción de pota. Denuncian que las cuotas asignadas por el Ministerio de la Producción (Produce) son demasiado bajas y se agotan en pocos días, impidiendo el sustento de miles de familias.

Demanda de más faenas: Exigen que se autoricen al menos dos viajes por mes por embarcación y que se amplíe la cuota de captura para las más de 3,000 embarcaciones que esperan salir a la mar.

La veda de pota dentro del dominio marítimo peruano, mientras que fuera de las 200 millas no es posible establecer una veda ¿tiene sentido? Esto requiere de un estudio científico nuevo con nuevos parámetros y otra visión. Regular la pota dentro del dominio marítimo peruano mientras no existe la regulación fuera de las 200 millas genera un desbalance estructural. El impacto puede evaluarse en tres dimensiones: biológica, económica y geopolítica.

1) El hecho es que es una misma población y dos regímenes.

La pota es una especie altamente migratoria y transzonal que se desplaza entre el dominio marítimo peruano (ZEE en términos de la Convemar) peruana y aguas internacionales. Dentro de las 200 millas, Perú ejerce soberanía y puede imponer vedas. Fuera de las 200 millas, rige la libertad de pesca en alta mar, sin control directo del Estado peruano. El resultado es que una misma biomasa está sometida a dos sistemas regulatorios completamente distintos.

2) El impacto biológico es que se genera una eficacia parcial o incluso nula con la veda.

El efecto esperado de una veda interna es permitir reproducción, recuperar biomasa y mejorar la estructura poblacional. Pero en este caso ocurre una “fuga de conservación”, dado que durante la veda, la biomasa sigue siendo afectada en su porción fuera de las 200 millas por flotas de alta mar sin restricciones.

La conclusión biológica es que la veda nacional pierde efectividad si no hay coordinación internacional. Puede incluso terminar subvencionando la pesca extranjera (el stock se recupera en Perú, pero se captura afuera).

3) El impacto económico resulta en una transferencia de renta fuera del país. Aquí el efecto es más contundente:

a) Para la flota peruana, se paraliza la actividad (costos hundidos, empleo afectado), pérdida de ingresos en temporada de veda, menor competitividad frente a flotas extranjeras activas.

b) Para el mercado, reducción de oferta interna y externa, presión sobre los precios, sustitución por producto importado o capturado en alta mar.

c) Transferencia de valor, ya que la biomasa protegida en Perú termina siendo capturada fuera; la renta pesquera se desplaza hacia flotas extranjeras y Perú asume el costo de conservar, pero no captura el beneficio económico.

4) El impacto en la gobernanza resulta en un incentivo perverso, ya que la asimetría regulatoria genera efectos no deseados, como incentivo a operar cerca del límite (milla 200–201); presión para relajar vedas internas; deslegitimación de la política pesquera nacional; mayor riesgo de pesca ilegal o informal.

Por otro lado, el derecho internacional reconoce que cuando una población está dentro y fuera de la ZEE (en términos de la Convemar y dominio marítimo para Perú), los Estados deben cooperar para su conservación. Sin esa cooperación, el sistema se vuelve incoherente.

5) Evaluación sintética

Dimensión

Impacto de vedas solo en Perú

Biológico

Parcial / limitado

Económico

Negativo (pérdida de renta)

Competitivo

Desventaja para flota nacional

Gobernanza

Distorsiones e incentivos perversos

6) La conclusión estratégica es que aplicar vedas solo dentro del dominio marítimo peruano, sin mecanismos en alta mar, es una política incompleta y potencialmente contraproducente.

En la práctica, la veda funciona como una medida de conservación doméstica en un sistema abierto, donde otros actores pueden capturar el beneficio.

7) La implicancia de política, es que no es un problema biológico, es un problema de gobernanza internacional; el vacío no está en PRODUCE, sino en la ausencia de un régimen regional para la pota.

La veda sin coordinación equivale a ordenar la casa mientras el vecino se lleva el recurso.


2. Depredación del mar y falta de fiscalización

Embarcaciones sin control satelital: Atribuyen la escasez del recurso a la existencia de cerca de 6,000 embarcaciones que operan de manera informal o ilegal sin el Sistema de Seguimiento Satelital (Sisesat). Los pescadores acusan al viceministerio de no fiscalizar ni frenar la depredación de los recursos marinos dentro del litoral peruano.

3. Precios injustos de las plantas pesqueras

Bajos precios de compra: Los gremios protestan porque las plantas procesadoras e industriales fijan precios muy bajos (alrededor de S/ 2.90 el kilo de pota), lo cual no cubre los costos operativos debido al incremento en el valor de insumos esenciales como el combustible, el hielo y el flete. Exigen la intervención del Gobierno para regular las condiciones de comercialización.

Existe un exceso de flota. Ello no solo afecta a la biomasa por cuanto la capacidad de extracción puede ser superior a la capacidad de resiliencia de la biomasa, sino que influye directamente sobre el precio. A mayor oferta, menor precio.

El Estado no puede ni va a regular los precios. El modelo político y económico no se lo permite. Los empresarios están para ganar dinero y cuánto ganan es su única decisión. No creo que estén dispuestos a sacrificar márgenes en beneficio de un mejor precio para los pescadores. Por tanto, el problema debe atenderse mirando hacia su origen: demasiadas embarcaciones. Determinar por qué existen y cómo se construyeron y se siguen construyendo para eliminar las causas y diseñar un mecanismo de desguace del excedente, es la mejor manera de proteger los ingresos de los afectados. Se tiene que asumir que el mercado no admite más embarcaciones y que aún las actuales son demasiadas.

Es inevitable la necesidad de aplicar restricciones al tamaño de la flota. La disipación de las rentas se produce porque el armador, al observar que en la actividad pesquera se están produciendo beneficios económicos positivos, ingresa a ella tomando en cuenta sólo su estructura de costos medios y pensando en el ingreso medio que obtendrá de la participación de la actividad pesquera. Sin embargo, no toma en cuenta los efectos externos que causa a los participantes existentes, es decir, al ingresar él no considera que se reduce la biomasa disponible por lo que para alcanzar los mismos niveles de ingreso se requiere ejercer un mayor esfuerzo pesquero o alternativamente desplazarse a mayores distancias para alcanzar un mismo nivel de captura. Al final, se ejerce una cantidad de esfuerzo tal que los beneficios económicos que existían se hacen, o pueden volverse cero. Estos efectos corresponden a la externalidad productiva negativa, es decir, cada pescador no ha considerado en su decisión los efectos marginales que produce al resto de los participantes de la actividad, lo que se traducen en una diferencia entre el ingreso marginal social y el privado.

Es poco probable que eliminar las vedas sin reducir la cantidad de embarcaciones impacten sobre el precio para mejorarlo. El efecto de mayor flota siempre redundará en menor precio en muelle. Es verdad, sin embargo, que los precios internaciones se afectan también por cuestiones de mercado; pero pescar más pota no los mejorará.

El precio bajo de la pota en muelle no es un fenómeno aislado ni coyuntural, responde a una combinación de fallas estructurales del mercado, sobreoferta y debilidad en la cadena de valor. Desde la lógica de renta, el problema es claro: el valor se genera después del muelle, no en el muelle.

1) La Sobreoferta es el principal factor que hunde el precio. El determinante más directo es el exceso de oferta: La pota es un mercado tipo “commodity”. Cuando todos pescan más, el precio colapsa.

2) El precio NO se forma en el Perú

El precio de la pota, luego de ser procesada, no se define en el muelle peruano, sino en el mercado internacional. Los factores externos que influyen son la oferta global de calamar (especialmente Asia); la demanda internacional (China, Europa) y los precios de productos sustitutos.

El pescador peruano es tomador de precio, no formador. El precio viene “impuesto” desde afuera

3) Dependencia extrema de exportación: ~95% de la pota se destina al mercado externo.

La consecuencia es que el mercado interno no amortigua caídas. Si el precio internacional baja, el precio en muelle colapsa automáticamente. No existe “mercado doméstico que sostenga precios”.

4) Estructura de mercado: poder de compra concentrado

En el muelle ocurre algo clave: Pocos compradores (plantas procesadoras); Muchos vendedores (pescadores artesanales), lo cual genera asimetría de poder de negociación, precios impuestos por plantas/intermediarios y denuncias de precios “irrisorios” o “abusivos”.

Además de la  presencia de intermediarios en la cadena. El resultado es que el pescador vende barato porque no tiene alternativa de mercado. El precio lo impone el comprador.

5) Falta de capacidad de almacenamiento y frío.

El pescador enfrenta una restricción crítica ya  que la pota es altamente perecible y se necesita vender rápido al llegar, lo que genera una  venta forzada y la imposibilidad de esperar mejores precios.

Mientras tanto las  plantas pueden almacenar, procesar o exportar. El resultado es que el poder lo tiene quien puede esperar, no quien pesca.

6) Volatilidad extrema del precio: Un problema central para los armadores es que salen a pescar con un precio y regresan con otro (más bajo). Esto destruye la planificación financiera, el cálculo de rentabilidad y la capacidad de inversión.

7) Costos en alza + precio a la baja = márgenes negativos

Mientras el precio cae, el combustible sube, el hielo sube y los insumos suben. El más afectado es el armador, porque e quien financia toda la operación, además y/o el intermediario.

8) Otro factor crítico es el desorden y falta de control del esfuerzo pesquero: Se dice que hay más de 9 mil embarcaciones operando (según gremios), con falta de control efectivo y posible pesca no declarada. El efecto: es sobreoferta artificial, competencia desleal y  presión adicional sobre precios

9) Falta de diferenciación del producto, ya que la pota peruana se vende mayormente como producto básico,  sin valor agregado, sin diferenciación (calidad, certificación, trazabilidad). La consecuencia es que compite solo por precio y queda atrapada en el segmento más barato del mercado. El problema no es solo “precio bajo”, sino que es un problema de modelo económico de la pesquería.

Lo que realmente ocurre es que el pescador captura biomasa y la renta se genera en el  procesamiento, la exportación y la comercialización internacional. Y esos eslabones  no están en manos del pescador

El pescador de pota no vende barato porque quiere, sino porque está atrapado en el eslabón más débil de la cadena.  Produce volumen, pero no controla precio. Asume costos, pero no captura la renta.

EL CRECIMIENTO DE LA FLOTA

En el Perú existe desde hace años una política para evitar el crecimiento descontrolado de la flota artesanal y de menor escala. El D.S. N° 006-2015-PRODUCE estableció la prohibición de construir nuevas embarcaciones artesanales y de menor escala para cualquier pesquería en todo el litoral, contemplando excepciones como los casos de sustitución dentro del marco autorizado. La razón de fondo es controlar el incremento del esfuerzo pesquero y proteger la sostenibilidad de los recursos.

Además, desde 2024 la legislación es más severa. El artículo 308-E del Código Penal establece pena de 3 a 5 años de prisión y 180 a 400 días-multa para quien, infringiendo la normativa, construya o haga construir una embarcación durante un periodo de prohibición o sin la autorización correspondiente. La norma también alcanza, bajo las condiciones que establece, a quien adquiere, custodia o transporta una embarcación conociendo o pudiendo conocer su origen irregular, así como a quien financia o proporciona materiales, equipos o maquinaria para la construcción ilegal.

El D. Leg. N° 1393 permite además la interdicción y desguace o destrucción de embarcaciones construidas o modificadas ilegalmente. El Tribunal Constitucional confirmó la constitucionalidad de este régimen de interdicción, vinculándolo con la protección de los recursos hidrobiológicos.

Por tanto, existiendo la base legal ¿Por qué las autoridades permiten que se sigan construyendo?

Las áreas responsables de la fiscalización y control deben ser reorganizadas, el sistema de fiscalización debe ser revisado. Es evidente que lo existente es insuficiente o ineficiente y tiene que ser reemplazado.


4. Falta de perfil técnico e incapacidad de gestión

Desconexión con la realidad: Los dirigentes argumentan que las decisiones tomadas por el viceministro Barrientos se realizan desde un enfoque estrictamente burocrático que ignora la realidad que viven los hombres de mar en los puertos de Paita, Sechura, San José, Chimbote, entre otros. Señalan que el funcionario no cuenta con el perfil idóneo ni el conocimiento suficiente para mitigar los impactos en especies clave como la pota, la anchoveta y el bonito.

Debido a estas exclusiones en infraestructura, sumado a la severa crisis por la escasez y las cuotas de la pota, la reacción final de los pescadores del norte y de La Libertad ha escalado a la radicalización. Se han convocado paros indefinidos y bloqueos de carreteras en zonas estratégicas. Los gremios exigen no solo la reorganización del presupuesto para mantenimiento de muelles, sino también la destitución de los altos funcionarios del Viceministerio de Pesca por lo que consideran una total desconexión con la realidad de las caletas artesanales.

La reacción y la situación específica en:

1. La Libertad: Salaverry y Pacasmayo (Indignación por falsas promesas y peligro de colapso)

En la región La Libertad, la indignación es sumamente alta.

* DPA Salaverry: La reacción de los pescadores y comerciantes mayoristas ha sido de protesta abierta mediante marchas hacia las oficinas de PRODUCE. Su molestia radica en que el muelle tiene serias deficiencias de infraestructura y carece de la habilitación sanitaria indispensable para exportar y vender formalmente bajo estándares óptimos. Tras la presión, el ministro prometió que si se cumplen los requisitos técnicos, se les otorgará dicha habilitación en un plazo de 30 días, pero los pescadores se mantienen en alerta por la falta de un presupuesto real para defensas costeras frente a El Niño.

* Frigorífico/Muelle de Pacasmayo: Aquí los pescadores sienten que han sido defraudados históricamente por constantes promesas políticas que no se cumplen. Su malestar es crítico porque el proyecto de su nuevo DPA lleva retrasos y la [Contraloría General de la República] ya advirtió que el "plan de contingencia" (las estructuras temporales que usan mientras esperan la obra) tiene un alto riesgo de colapso de infraestructura y problemas de seguridad. El verse excluidos de los fondos de emergencia de PRODUCE ha provocado que los pescadores locales alcen la voz bajo la consigna "Pacasmayo también existe", reclamando que el centralismo regional prioriza siempre a otros puertos.

2. Tumbes: DPA Zorritos (Sensación de desprotección ante la veda y las lluvias)

Zorritos: Los pescadores artesanales de esta zona reaccionaron con frustración al ver que la inversión de emergencia se concentró únicamente en Acapulco y Cancas. El gremio de Zorritos reclama que su infraestructura sufre graves inundaciones en la zona de desembarque cada vez que se activa una quebrada por las lluvias de El Niño. Su molestia se suma a las denuncias por la depredación de la pesca de altura por parte de naves industriales, argumentando que el Gobierno los deja desprotegidos tanto en el mar como en la tierra al no darles un muelle seguro.

3. Piura: Las Delicias (Temor por el impacto climático)

* Las Delicias: Esta caleta sufre un impacto devastador cada vez que se presentan anomalías climáticas o un Fenómeno El Niño fuerte, debido al fuerte oleaje y el desborde de zonas aledañas. Los pescadores de Las Delicias reaccionaron con asombro y reclamos directos a los coordinadores de [FONDEPES], manifestando que priorizar los DPAs grandes (como Máncora o Talara) deja desamparadas a las comunidades pesqueras más vulnerables que pierden sus herramientas de trabajo cuando el mar destruye sus rústicos accesos de desembarque.

El panorama general de la reacción: Paro Macroregional

Debido a estas exclusiones en infraestructura, sumado a la severa crisis por la escasez y las cuotas de la pota, la reacción final de los pescadores del norte y de La Libertad ha escalado a la radicalización. Se han convocado paros indefinidos y bloqueos de carreteras en zonas estratégicas. Los gremios exigen no solo la reorganización del presupuesto para mantenimiento de muelles, sino también la destitución de los altos funcionarios del Viceministerio de Pesca por lo que consideran una total desconexión con la realidad de las caletas artesanales

La queja contra la problemática de los Desembarcaderos pesqueros artesanales y la infraestructura pesquera en general, no implica directa ni indirectamente al viceministro, sino al jefe del FONDEPES y a su jefe directo, que es el Ministro, como único responsable del sector.

Lo que corresponde es una reorganización profunda del FONDEPES y la designación de funcionarios con experiencia en el tema de construcción de infraestructura y capacitación, entre otros. El problema no es presupuestal, sino de gestión, de experiencia, de capacidad y de estructura organizacional.

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