No creas en todo lo que se dice.

Aun cuando creas que algo aparece claro, ponlo en duda y no reposes. Duda de todo lo que parece ser bonito y verdadero. Pregúntate siempre: «¿Para qué?». No creas que una cosa sola es buena; lo recto no es recto y tampoco lo curvado es curvado. Si alguien dice que un valor es absoluto, pregúntale en voz baja: «¿Por qué?». La verdad de hoy puede mentir ya mañana. Sigue el río desde donde comenzó el torrente. No te basten las piezas aisladas. Pregúntate siempre: «¿Desde cuándo?». Busca las causas, une y disuelve, atrévete a mirar tras las palabras. Si alguien dice: «Esto es bueno (o malo)», pregúntale en voz baja: «¿Para quién?» Friedrich Paulus

La debida gestión pesquera

La Revista Pesca es un medio de información alternativo que presenta artículos, opiniones y noticias referidas a la pesca en el Perú y el mundo, con énfasis en la política pesquera, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y la seguridad alimentaria. En este blog se publican notas de importancia, así como novedades del sector pesquero. En 2026 cumplimos 67 años de publicación en el Perú.

lunes, 20 de abril de 2026

EN LA PESCA ¿QUE DEBE PRIMAR, LA POLITICA O LA CIENCIA?

Los hechos

Primer hecho

La primera temporada de anchoveta 2026 se abrió con un elevado porcentaje de juveniles, como lo dice el informe del IMARPE ( 78% de juveniles y moda principal entre 8.5 y 9.5 cm, o sea por debajo de la talla mínima)  y apresuradamente, tres días antes de las elecciones, lo que permite presumir que se pretendió una interferencia en el proceso electoral, por cuanto se favoreció el ausentismo de muchos tripulantes de la flota anchovetera y trabajadores de planta. Ese debe haber sido el principal motivo para no esperar hasta mayo, provocar ausentismo de los pescadores que ese día estuvieron pescando. Eso es más que evidente. Lo extraño es que nadie diga nada al respecto. ¿Cuántos tripulantes y trabajadores de tierra no votaron? ¿Por quién hubiesen votado?

Segundo hecho

Se persiste en continuar pescando pese a los reportes que indican exceso de juveniles. Con una frialdad e indiferencia que asustan, las autoridades de pesquería no han cerrado la pesca de anchoveta. ¿De qué tienen miedo o a quién sirven? ¿O qué es lo que ganan?

Tercer hecho

La cereza del postre es la modificación del clasificador de cargos del IMARPE, que indica que van a contratar, posiblemente en los siguientes días a un Presidente de Imarpe con un perfil académico inferior al que figuraba en el clasificador de cargos de diciembre del 2025. En ese supuesto, que está legalmente bien diseñado se faltaría el respeto a los científicos que han hecho posible el prestigio de la institución al ponerles de jefe a alguien con inferior calidad de educación y experiencia que ellos. ¿Lo aceptarían?

https://revistapesca.blogspot.com/2026/04/un-senado-sin-representantes-de-la.html

¿Será que el Ministerio necesita un IMARPE que haga lo que le ordena el poder político y no al revés, que debería ser que el Ministerio haga lo que el ente científico recomienda? ¿Será por esto que se ha modificado el perfil académico del Presidente y del Gerente Científico bajándolos en relación al que tenían en diciembre de 2025?

https://revistapesca.blogspot.com/2026/04/el-nuevo-perfil-del-presidente-del.html

Seguir pescando a pesar de que las evidencias indican gran presencia de juveniles no tiene una explicación científica, sino económica. Por un lado mantener el crecimiento del PBI, que es la bandera que usa el sistema para justificar todo y mostrar la “bonanza del país” y por otro lado asegurar la rentabilidad de algunas industrias.

Esto evidencia que la política que defiende intereses ajenos a los de la Nación, se impone a la ciencia, lo que es una vergüenza y una falta de respeto no solo al sector, sino al país. No hay delito, pero hay indecencia e inmoralidad.

El poder fáctico que digita y orquesta todo esto ha sido, es y será intocable en nuestro sistema que privilegia las cifras macroeconómicas del momento. Si en el futuro desapareciese la anchoveta, como ocurrió con la sardina, serán otros políticos y otros funcionarios los que asuman las consecuencias de lo que se está haciendo hoy. Por tanto, no les importa.

Este es nuestro país, sometido a los dictados de funcionarios necios e incompetentes al servicio de intereses de parte y con respaldo del poder político de turno, que está llegando a su fin y por el poder económico que no tiene fin.

La conclusión ante los hechos, es que a nadie le importa la sostenibilidad del recurso ni el futuro del país, sino la ganancia inmediata, el corto plazo.

En el país, el crecimiento, el bienestar y el progreso solo se miden y se publicitan con el crecimiento del PBI y las exportaciones, los dos dioses que reinan en la vida nacional. Nada es más importante que eso. La sostenibilidad de los recursos es algo con lo cual batallarán los funcionarios del futuro. No es preocupante para quienes les quedan cuatro meses de mandato. Después se irán, o se quedarán. O volverán. Porque así funciona el sistema. Los mismos funcionarios migran, rotan, se reciclan. Ellos sí son un recurso sostenible. Lo que no se sabe es ¿hasta cuándo?

En el próximo gobierno la situación puede cambiar, puede mejorar, puede empeorar, o mantenerse igual. Todo dependerá de por quién votemos. No podemos confiar en los planes de gobierno, porque sabemos que no son de obligatorio cumplimiento. Además desaparecen a la hora de negociar ministerios por votos en el Congreso. El sector de la población que está contenta con el actual estatus y que todo lo tiene, estará deseando que todo siga igual. Pero el otro sector que poco o nada tiene y que no está satisfecha con el sistema y el actual nivel de inmoralidad que nos gobierna, necesita y quiere un cambio.

Se debe analizar debidamente quienes han estado defendiendo intereses de parte y no del país en el gobierno que está por terminar, quién ha digitado los nombramientos de funcionarios y quien está detrás de la designación de las jefaturas del Imarpe con un perfil académico muy bajo. Así como quién digitó la obstrucción e interferencia en las elecciones al abrir inoportunamente la temporada de anchoveta. Situación que podría repetirse para el día de la segunda vuelta.

Las mayorías decidirán. Solo esperemos que nos dejen votar a todos y no inventen artilugios para impedir el voto, como se hizo con los pescadores en la primera vuelta y que no haya más irregularidades.

El país necesita un cambio, aunque este sea doloroso. Del caos nacerá el orden.

“El país ya no soporta un día más siendo secuestrado por mediocres e incapaces. ¡Ya basta de tanto politiquero barato! Basta de aquellos que ven en el Estado su caja fuerte personal y en la política un negocio redondo. Mientras permitamos que gentuza de esta calaña siga ocupando los curules y los ministerios, este país jamás saldrá adelante. Es hora de barrer con el servilismo y exigir, de una vez por todas, un país de ciudadanos, de emprendedores y de profesionales. No más súbditos”.

Jorge Ramos

“Responder a la pregunta “¿Cuándo se jodió el Perú?” implica algo más que buscar una fecha en el calendario. Es una reflexión sobre nuestra historia, nuestra identidad y los ciclos de crisis que, como país, no hemos sabido romper. La célebre frase popularizada por Mario Vargas Llosa en Conversación en La Catedral no es solo un recurso literario: es una interrogación existencial sobre el origen de nuestro desencanto nacional.

Mi respuesta es clara: el Perú se jodió cada vez que la esperanza colectiva fue traicionada por intereses individuales.

Se jodió cuando los líderes independentistas proclamaron la libertad, pero mantuvieron estructuras coloniales que seguían beneficiando a unos pocos. Se jodió cuando los criollos tomaron el poder en 1821, pero excluyeron a los pueblos originarios, a los afrodescendientes y a los sectores populares. Se jodió cuando la república se construyó sin ciudadanía plena para todos. Se jodió cuando la corrupción dejó de ser excepción para convertirse en práctica recurrente. Cuando la impunidad se impuso sobre la justicia. Cuando el Estado fue capturado estructuralmente por élites económicas y mafias políticas. Cuando la educación pública fue relegada y dejó de asumirse como prioridad estratégica. Se jodió cuando se normalizaron la informalidad, el racismo, el centralismo y la violencia estructural. Cuando el “así es el Perú” empezó a utilizarse como excusa para no cambiar. Pero también se jodió en el plano moral. Se jodió cuando la gente dejó de creer. Cuando el cinismo reemplazó a la acción. Cuando la indignación se volvió moda y no motor de transformación. Cuando nos resignamos a sobrevivir, pero no a construir.

Entonces, ¿cuándo se jodió el Perú?

No existe una sola fecha. Es una acumulación de traiciones, omisiones y resignaciones que se han sedimentado a lo largo del tiempo. Y lo más preocupante es que seguimos jodiéndolo cada día que elegimos la indiferencia, la comodidad o el silencio frente a lo que sabemos que está mal.

Sin embargo, la misma lógica ofrece una salida. Si el deterioro ha sido consecuencia de decisiones humanas, también puede revertirse mediante decisiones humanas. El Perú puede dejar de estar jodido el día que decidamos, con responsabilidad y compromiso real, no seguir jodiéndolo más”.

Sandro Medrano Legua