REVISTA PESCA

La Revista Pesca es un medio de información alternativo que presenta artículos, opiniones y noticias referidas a la pesca en el Perú y el mundo, con énfasis en la política pesquera, la conservación del ambiente y la seguridad alimentaria.
En 2019 cumplimos 59 años de publicación contínua en el Perú.

Las ediciones a partir del 2010 se publican en formato digital (PDF) en la siguiente página web: http://www.issuu.com/revistapesca/docs

Correo electrónico: revistapesca@outlook.com

miércoles, 29 de abril de 2020

Las funciones en pesca del PRODUCE y los Gobiernos Regionales


Solo instrumentos legales como las Resoluciones Ministeriales, Supremas y Decretos Supremos originan cambios e imponen normas y procedimientos. Las resoluciones viceministeriales son limitadas a asuntos administrativos como apelaciones en el caso de sanciones.  Los Decretos de Urgencia no requieren necesariamente la participación del Viceministro

Todo el manejo del sector responde a una decisión y voluntad políticas exclusiva del Titular del Pliego. Así está diseñado el modelo de gestión del Estado. El poder reside en el Ministro y no en los viceministros, quienes no tienen instrumentos legales para generar cambios, por lo menos en pesca y acuicultura. Cada ministro impone su agenda y su propio estilo.

La designación de los titulares de los Organismos Públicos del sector (FONDEPES, IMARPE, ITP, SANIPES e INACAL) le compete exclusivamente al Titular del Pliego y no al Viceministro de Pesca y Acuicultura ni al de Industria y Mypes. Estructuralmente, de acuerdo al organigrama, el Jefe del Organismo Público depende directamente del Titular del Pliego y no del viceministro, como erróneamente piensan algunos.

En función al DS. N°038-2004-PCM, con la RM N° 577-2018-PRODUCE  se aprobó el Plan Anual de Transferencia de Competencias Sectoriales a los Gobiernos Regionales y Locales del Año 2018 del Ministerio de la Producción.

Las funciones transferidas y/o por transferirse, de acuerdo a la Ley 27867 Ley orgánica de gobiernos regionales, artículo 52°: Funciones en materia pesquera, son:

a) Formular, aprobar, ejecutar, evaluar, dirigir, controlar y administrar los planes y políticas en materia pesquera y producción acuícola de la región.
b) Administrar, supervisar y fiscalizar la gestión de actividades y servicios pesqueros bajo su jurisdicción.
c) Desarrollar acciones de vigilancia y control para garantizar el uso sostenible de los recursos bajo su jurisdicción.
d) Promover la provisión de recursos financieros privados a las empresas y organizaciones de la región, con énfasis en las medianas, PYMES y unidades productivas orientadas a la exportación.
e) Desarrollar e implementar sistemas de información y poner a disposición de la población información útil referida a la gestión del sector.
f) Promover, controlar y administrar el uso de los servicios de infraestructura de desembarque y procesamiento pesquero de su competencia, en armonía con las políticas y normas del sector, a excepción del control y vigilancia de las normas sanitarias sectoriales, en todas las etapas de las actividades pesqueras.
g) Verificar el cumplimiento y correcta aplicación de los dispositivos legales sobre control y fiscalización de insumos químicos con fines pesqueros y acuícolas, de acuerdo a la Ley de la materia. Dictar las medidas correctivas y sancionar de acuerdo con los dispositivos vigentes.
h) Promover la investigación e información acerca de los servicios tecnológicos para la preservación y protección del medio ambiente.
i) Velar y exigir el adecuado cumplimiento de las normas técnicas en materia de pesquería. Dictar las medidas correctivas y sancionar de acuerdo con los dispositivos vigentes.
j) Vigilar el estricto cumplimiento de las normas vigentes sobre pesca artesanal y su exclusividad dentro de las cinco millas marinas. Dictar las medidas correctivas y sancionar de acuerdo con los dispositivos vigentes.

De acuerdo al artículo 2° de la RM N° 577-2018-PRODUCE, se encuentra pendiente de transferencia a 25 GOREs la función j): “Vigilar el estricto cumplimiento de las normas vigentes sobre pesca artesanal y su exclusividad dentro de las cinco millas marinas. Dictar las medidas correctivas y sancionar de acuerdo con los dispositivos vigentes”.

Actualmente esta función está siendo ejercida por el Ministerio de la Producción a través de la Dirección General de Supervisión, Fiscalización y Sanción.

Al GORE Lima Metropolitana se encuentran pendientes de transferir todas las funciones, de acuerdo a la tabla 2 del documento en mención.

Se puede concluir que no existen funciones pendientes de transferir a las 25 regiones, con excepción de la función j) y el caso particular de la Región Lima Metropolitana. El asunto es ¿están cumpliendo los GOREs sus funciones? ¿lo están haciendo con eficiencia? ¿sin interferencias?

En términos prácticos ¿dónde terminan las funciones de PRODUCE y dónde empiezan las de los Gobierno Regionales en el marco normativo y real del día de hoy? Jurídicamente hablando las competencias están definidas y transferidas, pero ¿cómo es en la realidad? ¿Y por qué la función “Vigilar el estricto cumplimiento de las normas vigentes sobre pesca artesanal y su exclusividad dentro de las cinco millas marinas. Dictar las medidas correctivas y sancionar de acuerdo con los dispositivos vigentes” no se transfiere todavía?

Unos no cumplen su función y otros asumen la función donde ya no deberían. No es cuestión de legalidad o respeto a la norma, sino conveniencia política lo que se impone. Los pescadores son una fuente de apoyo a la gestión, o una amenaza, según quiera verse en cada circunstancia.

El manoseo político le ha robado el alma a la institucionalidad pesquera. La indiferencia y la ignorancia también hicieron su parte. Las instituciones se han vuelto máquinas que aplican órdenes, consignas y acciones sin pensar en los impactos sobre las personas y sobre el futuro. El sistema alcanza su punto crítico.

No hay reglamentos de ordenamiento para todos los recursos pesqueros de la pesquería artesanal, porque no se conocen científicamente. El IMARPE carece de información de todos y cada uno de nuestros recursos objetivo de la pesca artesanal. Por tanto se podría estar haciendo uso y abuso de la extracción.

Adicionalmente, al día de hoy, el Instituto del Mar no tiene un ROF actualizado de acuerdo al Decreto de Urgencia 015-2020, que dispuso cambios estructurales en el Instituto. La norma indica que en un plazo que no exceda de treinta (30) días hábiles, contado desde el día siguiente de la publicación del Decreto de Urgencia en el diario oficial El Peruano, se aprobaría el nuevo Reglamento de Organización y Funciones del Instituto del Mar del Perú - IMARPE; así como los documentos de gestión que correspondan, a efectos de mejorar el desenvolvimiento de la gestión institucional, para asegurar la eficiencia y eficacia de sus procesos internos. Los 30 días vencieron el 22 de febrero de 2020.

lunes, 27 de abril de 2020

¿Cuántos pescadores artesanales hay en el Perú?


¿Quién es la autoridad responsable de tener y mantener una base de datos de pescadores artesanales embarcados y no embarcados? ¿El FONDEPES, el PRODUCE, los Gobiernos Regionales, el INEI o  la DICAPI?

El ROF (Reglamento de Organización y Funciones) del FONDEPES  no le asigna esa responsabilidad específica. Sin embargo, ¿debió ser iniciativa de la entidad mantener una base de datos de sus supuestos beneficiarios? Probablemente sí; pero eso supone ver más allá de las inauguraciones de DPAs (cuyo cronograma no se cumple) como función principal. La entidad priorizo la función de constructora de desembarcaderos encargados a terceros, convirtiéndose en supervisores de empresas constructoras que terminan con problemas. Se perdió la mística el alma y el cariño real por la pesca y sus pescadores. El no disponer de una base de datos con la estadística de los pescadores no significa un incumplimiento funcional de ninguna de sus áreas porque no está asignada esa función. ¿Pero puede ello justificar o excusar que no la tengan?

PRODUCE a través de la Dirección General de Pesca Artesanal tampoco tiene en sus funciones una específica para llevar esa estadística. La única función que se asemeja a algo relacionado es la que dice: “Organizar y actualizar el Registro de las Organizaciones Sociales de Pescadores, Procesadores y Armadores Artesanales cuyas actividades son de alcance nacional, así como la renovación de sus juntas directivas; y la de Organizar y actualizar los registros administrativos nacionales para la gestión y operación de la infraestructura pesquera artesanal

El IMARPE, como órgano de PRODUCE elabora periódicamente encuestas estructurales de la pesquería artesanal (ENEPA). “La ENEPA III fue ejecutada entre setiembre y octubre del año 2015, en 92 puntos de muestreo a lo largo del litoral (87 lugares de desembarque y 5 localidades de residencia de pescadores). Es una encuesta de inventario que recoge datos acerca de cierto número de características fundamentales que se requieren para evaluar la magnitud y estructura de una pesquería con el propósito de contribuir a promover e implementar programas integrales para el desarrollo y mejor manejo de la pesquería artesanal del mar peruano, Es ejecutada en forma periódica desde el año 1996, constituyendo un esfuerzo importante para mantener información completa, actualizada y confiable sobre la actividad pesquera artesanal. La Enepa III se ejecutó con el propósito de conocer cómo se ha incrementado el esfuerzo de pesca en términos de número de pescadores y embarcaciones pesqueras artesanales, así como para conocer la situación social, económica y demográfica actual del pescador, a fin de formar las bases de una fuente de información que permita la adopción de políticas de desarrollo en el corto, mediano y largo plazo y para que sirva como fuente de información para desarrollar investigaciones a tesistas de pre y post grado de las universidades y otras instituciones educativas”

La función de dirigir y ejecutar encuestas, censos y otras investigaciones estadísticas del Sector, corresponde a la Oficina de Estudios Económicos, que estructuralmente depende de la Secretaría General, o sea del Titular del Pliego y no del Despacho Viceministerial; pero tampoco tiene una función específica en cuanto a la data de pescadores artesanales, la cual solo podría provenir a través de un censo. El nivel de coordinación entre el IMARPE, desarrollando una función como la ENEPA, que funcionalmente compete a la Oficina de Estudios Económicos, podría ser deficiente o inexistente.

La DICAPI otorga los carnets de pescador y habilita títulos, por tanto sería la entidad más adecuada para tener una data de pescadores.

El INEI condujo el primer censo de pescadores artesanales en 2012.

Los intentos de formalización, poco exitosos por cierto, tampoco ayudan mucho en situaciones como la actual donde se necesitan datos reales y precisos, porque el concepto de formalización ha sido entendido y referido solo al permiso de pesca. Es decir que está dirigido a la embarcación, no al pescador. Al dar el permiso se identifica embarcación y armador, o sea al propietario de la misma. Pero obvia la obligatoriedad de obtener el RUC, que permitiría controlar el cumplimiento de las obligaciones tributarias y de seguridad social que le compete al armador, como empleador de los tripulantes de su embarcación también denominados pescadores embarcados, que en la práctica son sus empleados.

Este segmento no está en los planes de formalización de nadie, ¿ es por eso que no existe estadísticamente?. ¿Es por eso que no han sido considerados como beneficiarios de los subsidios por la emergencia del Coronavirus?

La pregunta es si existe algún nivel de coordinación entre las instituciones que permita disponer de data de pescadores actualizada, o por lo menos el interés e iniciativa para elaborarla, aunque la norma no lo indique con precisión.

No se puede gobernar, administrar o regular lo que no se conoce. Para una adecuada administración de la pesquería se necesita fundamentalmente dos cosas:
·    Primero, conocer cuántos administrados tiene, a todo nivel, pescadores, armadores, artesanales, industriales, embarcaciones y plantas de proceso.
·          Segundo, se requiere información científica sobre los recursos hidrobiológicos.

Sin esa data ¿puede un funcionario que además no conoce de pesca, administrar correctamente el sector, en especial en tiempos de crisis como los actuales? Resulta muy difícil y complejo administrar lo que no se conoce.

En cuanto a los Gobiernos Regionales, tampoco es clara su responsabilidad. La transferencia de competencias y funciones es aún tema inconcluso, confuso y con poca voluntad de enfrentarlo.

sábado, 25 de abril de 2020

Pescadores artesanales ¿necesitan crédito o bono?


El Decreto de Urgencia  36-2020 dice:

Autorízase, de manera excepcional, durante el Año Fiscal 2020, al Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero (FONDEPES), a realizar modificaciones presupuestarias en el nivel funcional programático hasta por un monto de S/ 17 000 000,00 (DIECISIETE MILLONES Y 00/100 SOLES), para habilitar la Genérica de Gasto 2.7 Adquisiciones de Activos Financieros, en la Actividad 5006269: Prevención, Control, Diagnóstico y Tratamiento de Coronavirus, en la fuente de financiamiento Recursos Ordinarios, para financiar el otorgamiento de créditos para capital de trabajo en favor de los pescadores artesanales y acuicultores AREL a nivel nacional en el marco del Programa de Créditos por Emergencia Nacional (COVID-19) del FONDEPES.

No discrimina a pescadores embarcados de no embarcados y dice que es un crédito de capital de trabajo, o sea que no es un bono, un subsidio ni una ayuda sino simplemente un préstamo.

El comunicado del FONDEPES dice:

El Gobierno, a través del Ministerio de la Producción, busca reducir los impactos negativos que pueda generar el brote de coronavirus (COVID-19) en la economía de la pesca artesanal y ha preparado un Programa Especial de Créditos para Pescadores Artesanales no embarcados (cordeleros, pulmoneros, orilleros, colectores de algas varadas) que cuenten con Permiso de Pesca para No Embarcado vigente y/o Certificación de Pescador Artesanal vigente, otorgado por las DIREPROS o GEREPROS de los Gobiernos Regionales, con competencias para tal efecto o por el Ministerio de la Producción en el ámbito de Lima Metropolitana. Asimismo, para buzos marisqueros embarcados que cuenten con Licencia o con Patente de Buzo Artesanal vigente otorgado por DICAPI. Se incluye también a los pescadores artesanales del ámbito continental que cuenten con Titulo Habilitante vigente para pescador embarcado o no embarcado, otorgado por las DIREPROS y GEREPROS de los Gobiernos Regionales con competencias para tal efecto o DICAPI.

¿Cuál es el criterio y sustento legal del comunicado para discriminar a embarcados de no embarcados?

En cualquier caso, a diferencia de otros sectores y de los independientes, no se les está dando apoyo vía subsidio sino préstamos para capital de trabajo,  en circunstancias en las que no pueden trabajar por diversas razones como desembarcaderos cerrados por ejemplo.

Por otro lado no muestra la diferencia entre armador y pescador. Debió empezarse por definir quién es un armador y quien es un tripulante o pescador para clarificar quién es el beneficiario.

Si el armador es en la práctica el empleador y el pescador, el empleado ¿quién debe recibir el préstamo? Esto en el caso de los embarcados. En el caso de los no embarcados, que prácticamente son independientes ¿necesitan capital de trabajo?

¿No es acaso un bono no reembolsable lo que necesitan en lugar de un préstamo?

domingo, 19 de abril de 2020

¿Es hora de Trabajar en la Pesca Artesanal o seguir reclamando por el préstamo?


A unos días de empezar a levantar paulatinamente la cuarentena como indicó el Presidente de la Republica y teniendo cerrados los terminales pesqueros y casi todos los desembarcaderos pesqueros del Perú, es hora de empezar a trabajar, porqué dirán muchos, “la cuarentena nos va a matar o rebrotará”.  ¿Es un riego que puede suceder?, pues si; pero la vida está hecha de riesgos que se deben tomar. El préstamo no alcanza para todos y NO es para todos; es momento que la autoridad, el sector privado de CHD y los Pescadores Artesanales se sienten a coordinar a un solo llamado: A TRABAJAR.

¿Y cómo lo vamos a hacer? puede haber varias opciones. Un ejemplo por seguir es el DPA Morro Sama, no ha cerrado ningún día y el ingeniero Franklin Manrique lidera esta Operación en el Muelle. Así es, un ingeniero Pesquero con sus Pescadores Artesanales, están sacando adelante al sector pesquero artesanal en Tacna. No tiene ningún contagiado en el muelle hasta el momento, por las medidas utilizadas, las cuales hasta la fecha han sido las más efectivas, como la limpieza del muelle cada 12 horas, toma de temperatura al personal en el ingreso, desinfección alrededor del muelle y casas cercanas, ingreso del personal que sólo trabajará en la descarga, la población circundante al desembarcadero no sale de sus casas, entre otras medidas. Claro falta algo más: no todos pueden trabajar porque no hay mercado, exacto no hay mercado; pero la prioridad en este momento es tener dinero para la comida y que los recursos que van a la mesa popular sean los que se muevan. Las embarcaciones deberán turnarse en las salidas para que todos tengan algo de ingreso.

Es la primera vez que sale a luz la necesidad URGENTE de un ordenamiento de los Desembarcaderos Pesqueros Artesanales – DPAs. Debemos saber cuál es la capacidad del muelle de recepción de pescado, tiempo de desembarque, tiempo de carga de hielo, etc. para poder así saber cuál es la producción real de los DPAs.

El pánico está llegando cada vez más al sector y cada vez más voces se juntan para reclamar por un préstamo, el cuál hasta la fecha sólo es para el sector no embarcado y buzos artesanales. Es por eso la necesidad de salir a pescar para que el pescador no muera de hambre.

¿Y por qué poner al sector privado de CHD en el primer párrafo? Porque todos sabemos que el sector privado trabaja muy ordenadamente y no nos engañemos, es hora de invitarlos para que ayuden en el crecimiento del sector pesquero artesanal. ¿O es que acaso creemos todavía que las autoridades pesqueras van a proporcionar una ayuda real y efectiva?

Y si no les gusta invitar al sector privado, entonces se debe crear Escuadrones de Emergencia para activar los Desembarcaderos Pesqueros Artesanales con gente de experiencia en Calidad Sanitaria como Guillermo Mac Cotrina, Max Caycho, Juan Batagglia, entre otros profesionales destacados que hay en cada Región. Lamentablemente debo decir esto, pero el asunto es que SANIPES no asume aún el reto, no tiene la capacidad de ser responsable de activar sanitariamente al sector, entonces dejen que los que saben los ayuden.

En este escuadrón deben estar DIREPRO o GEREPRO, SANIPES, Dirección Regional de Salud, Ospas y Persona destacada en tema Sanitario Pesquero y si el muelle no esta transferido debe estar la DGPA en reemplazo de la DIREPRO.

También este Escuadrón deben apoyar a controlar el tema sanitario en los “terminales pesqueros” de su Región, estos puntos tan importantes de la cadena de valor de la pesca en consumo humano directo, donde se ha detectado que han sido los puntos de contagio del COVI-19 para todo el sector pesquero artesanal.

Debemos hacer seguimiento a un actor de la cadena que es vulnerable: “el comerciante”, quien debe tener su protocolo sanitario para el desarrollo de su actividad ante la pandemia.

Hasta la fecha solo hay UN protocolo de SANIPES, falta para las embarcaciones, los vehículos de transporte de pescado y la estiba y desestiba. Se debe elaborar una guía puntual para que las personas lo apliquen textualmente.

Claro lo que digo es un riesgo para los pescadores y para todos los actores de la cadena de la pesca artesanal; pero ahora ante el dilema de morir por la pandemia o morir de hambre, creo lo mejor es trabajar y no morir de hambre, entonces ¿Qué hacer? ¿Trabajar por el sector? o ¿Seguir extendiendo la mano para pedir al Estado el préstamo tan esperado, que además tendrá que devolverse en algún momento?

Es fácil para la autoridad local cerrar un desembarcadero, pero estas autoridades hasta la fecha no les han repartido ninguna canasta de alimento o alguna ayuda.

SANIPES y FONDEPES hasta el momento no están a la altura de las circunstancias.

¿Qué piensas tú pescador qué deberías hacer?

  
Ing. Jesica Pino Shibata.

viernes, 17 de abril de 2020

La educación y la capacitación en la pesca


La educación y creación de capacidades son componentes fundamentales en el desarrollo del sector pesquero de consumo humano directo en el corto, mediano y largo plazo, por lo que es fundamental que las acciones en esta área respondan a una visión política de futuro y orienten en forma coordinada y articulada toda la estrategia que debe formularse.

Un primer paso en un marco educativo, es garantizar la inocuidad y calidad de los productos marinos. Un segundo paso, es la orientación de esfuerzos hacia la investigación de las especies explotadas que garantice un adecuado ordenamiento.

Hay que investigar, también, nuevas especies porque las más capturadas podrían ya estar al borde del agotamiento, cosa que se desconoce por falta de información. Hay que diseñar nuevas presentaciones de productos para poder abarcar el territorio nacional, que adolece de insuficiente infraestructura de frío para almacenamiento y distribución.

El Estado debe prestar mayor atención a la educación de la población sobre las posibilidades de capturas de productos hidrobiológicos y el estado de las pesquerías. Debe propiciar que los conceptos de ecosistema, seguridad y soberanía alimentarias, cambio climático, fenómeno El Niño y sostenibilidad sean conocidos por la ciudadanía.

La educación y capacitación del pescador artesanal y demás componentes de la cadena productiva del consumo humano directo, pueden considerarse primordiales debido a las exigencias de calidad que vienen incrementando los países importadores de nuestros productos, así como de nuestro propio mercado, que no puede ser tratado como de segundo orden. Los peruanos merecemos la misma calidad que lo se exporta. 

Las plantas procesadoras de productos congelados, enlatados y curados se abastecen exclusivamente de esta cadena productiva, por lo cual requieren de altos niveles de calidad y sanidad.

Es necesario elaborar, como política pública, un Plan Nacional de Capacitación en beneficio de los pescadores artesanales y de los operadores de la cadena productiva del consumo humano directo.

Asegurar el abastecimiento de productos hidrobiológicos con la calidad que las plantas procesadoras y el mercado nacional demanda es hoy, en medio de la pandemia del Covid 19, más urgente que nunca.

Contribuir a su inclusión en la economía formal mejorando el desempeño laboral, es la acción complementaria de una educación apropiada. Esto afirmaría la presencia eficaz y útil del Estado en el ámbito pesquero.

Para este propósito se requiere elaborar una estrategia nacional de capacitación, que debe diseñarse en consenso con el sector artesanal y demás actores del sector pesquero, como instrumento derivado de una Política de Estado, que genere un plan integral detallado y de largo plazo para la educación y capacitación de los trabajadores de las cadenas productivas y de comercialización del consumo humano directo.

La capacitación es fundamental dentro de cualquier estrategia de desarrollo para este sector. Sin embargo, hoy en día se encuentra dispersa, no tiene una visión de largo plazo ni responde a las necesidades y a realidad actuales. Muchas instituciones del sector dan capacitación en base a sus propios planes, los que no están debidamente articulados ni coordinados.

Ante la situación actual del estado de las poblaciones de los recursos pesqueros y la incertidumbre sobre los efectos del cambio climático, no es recomendable seguir formando nuevos pescadores en la medida que, además de incrementar la presión por realizar mayor esfuerzo pesquero, que es lo que se debe evitar, crea pescadores sin empleo, desilusionados por la falta de empleo y/o de recursos para extraer así como una competencia por ocupar puestos de trabajo que presiona sobre los ya existentes.

Este Plan Estratégico debe incidir en la aplicación del enfoque precautorio y del enfoque ecosistémico para lograr la sostenibilidad de la pesca de consumo humano directo y su cadena productiva, con el objetivo de generar conciencia en el uso correcto de los recursos naturales, e implementar prácticas de pesca responsable.

La mentalidad meramente extractiva de los recursos pesqueros debe migrar hacia una visión de manejo responsable y adecuado de los recursos que aseguren su sostenibilidad.

También debe ponerse especial énfasis en la educación de las poblaciones costeras y comunidades de pescadores a fin de que estas tomen conciencia de la realidad de la pesquería. De esta forma constituirán un defensa natural de su propio ecosistema.

La visión debe ser un nivel de ordenamiento y capacitación tales, que contribuyan a la conversión de los actuales armadores informales en pequeños o medianos empresarios pesqueros debidamente entrenados, con permiso de pesca y como propietarios de micro empresas que contraten apropiadamente a sus tripulantes, lo que les asegura, a estos últimos,  cobertura de salud, seguridad social y pensión y a los primeros el acceso a fuentes de financiamiento. Estas unidades económicas, eficientes y rentables generarían bienestar a los pescadores y adecuados productos pesqueros para la población.

La formalización, como parte del ordenamiento, solo ha venido actuando sobre los permisos de pesca, pero no sobre la obtención del RUC, que convertiría al armador en una unidad de negocios con las ventajas del caso, en especial para sus pescadores tripulantes. Solo actuar sobre el permiso de pesca es una media formalización que, además, viene siendo complicada y teniendo poco éxito, o al menos discutible.

Sin embargo, pese a que el ordenamiento y la capacitación en pesca son necesarios, no gozan de mayor interés ni apoyo por parte de las administraciones de la pesquería. Probablemente porque siendo acciones cuyos resultados se aprecian en el mediano y largo plazo, son impopulares para funcionarios de turno, quienes por lo general, solo aprecian resultados inmediatos que pueden publicitar como logros. Por otro lado, para entender en su correcta magnitud la necesidad de ordenamiento y capacitación apropiados, es necesario conocer el sector.

lunes, 13 de abril de 2020

El ordenamiento pesquero


Todo sistema de ordenamiento pesquero considera, según sea el caso, régimen de acceso, captura total permisible, magnitud del esfuerzo de pesca, períodos de veda, temporadas de pesca, tallas mínimas de captura, zonas prohibidas o de reserva, artes, aparejos, métodos y sistemas de pesca, así como las necesarias acciones de monitoreo, control y vigilancia.

El ordenamiento pesquero debiera ser la suma de normas y acciones conducentes al logro de tres objetivos genéricos: Alimentación, Empleo e Ingresos Económicos. Ello exige  contar con información científica y evaluar factores económicos y sociales que inciden directa o indirectamente en la actividad pesquera.

Los retos para el manejo de nuestra pesquería implican incrementar el conocimiento de las interrelaciones propias del ecosistema de la Corriente Peruana, así como sobre la variabilidad climática y su impacto en los recursos pesqueros.

Es necesario aplicar a nuestra pesquería el concepto y los principios del manejo ecosistémico; diversificar el esfuerzo pesquero y propiciar iniciativas que redunden en el consumo humano de nuestros recursos pelágicos, en particular, de la anchoveta.

El Estado peruano debe asignar prioridades especiales al desarrollo de la pesca artesanal y de menor escala como fuente de empleo e ingresos para muchas comunidades costeras.

Alcanzar pesquerías sostenibles y socialmente responsables no puede ser producto únicamente de leyes o normas, sino, además, de una adecuada capacitación y educación que facilitará el cumplimiento de la normativa en toda la cadena de valor de la pesca artesanal.

La mejora de la productividad y competitividad requiere de un nuevo enfoque basado en la perspectiva de los derechos y necesidades  tanto del ciudadano, como del pescador enfatizando el rol fundamental del consumidor final, como objetivo principal de toda la actividad pesquera.

Para la mayoría de los pescadores artesanales, uno de los haberes más preciados es su capital intelectual, el cual se encuentra representado por un conocimiento detallado del caladero y el comportamiento de las poblaciones de peces. Es precisamente este conocimiento específico el que lo ayuda a sobrevivir en la competencia con las embarcaciones más grandes y poseedoras de una mayor tecnología. Sin embargo,  su supervivencia solo mejorará en función de la capacitación contínua a la que acceda y a la inversión en tecnología que ejecute, con el objetivo de lograr una ventaja a corto plazo en la competencia por el recurso marítimo.

El no hacerlo, por no contar con garantías para acceder a financiamiento o por otras razones, limita sus alternativas en términos de estrategias de supervivencia e implica un aumento de su esfuerzo y márgenes menores de utilidad; o, por supuesto, su salida del sector.

En dicho contexto, repensar los objetivos de una educación y capacitación para el pescador artesanal se torna indispensable; pero sin descuidar al resto de la cadena productiva del CHD puesto de que de nada vale un producto de calidad desembarcado, si a partir de ese momento hasta su recepción por el consumidor final se deteriora por falta de buenas prácticas de manejo. Están los estibadores, los ayudantes, los transportistas, los comerciantes, los puestos de los mercados, que forman parte de la cadena.

Los pescadores artesanales, que antes capturaban sus especies a poca distancia de sus poblaciones hoy se han visto obligados por la necesidad, a convertirse en pescadores de altura sin tener la preparación ni el equipamiento apropiado y se aventuran a veces hasta las 200 millas en busca de especies sustitutas a su pesquería tradicional, como el perico, por ejemplo. Necesitan adecuarse a esa nueva realidad.

Los intentos de formalización de la actividad artesanal no han sido muy exitosos en el tiempo, lo que impone enfocar una nueva estrategia que consiste en llevar la actividad a convertirse en un negocio más rentable, para cual debe reducir sus costos y elevar su productividad. Estos elementos harán más atractiva la formalización por las ventajas que ofrece la misma. Ello requiere de innovación y capacitación. Implica una visión integral también. No es suficiente tener un permiso de pesca, sino también RUC, de tal forma que incorporen a los tripulantes en una planilla lo que resolvería automáticamente sus necesidades de seguridad social y pensiones.

Es necesario promover la generación de valor agregado a fin de poder alcanzar mejores niveles de rentabilidad en beneficio del pescador, del trabajador del sector, del consumidor y del Estado. Por tanto, es importante diseñar mecanismos que faciliten el crecimiento. El crecimiento en función a mantener volúmenes constantes de desembarque es irresponsable, toda vez que las posibilidades de extracción tienen límites naturales, lo que obliga a dirigir el esfuerzo hacia el valor agregado escalando lo máximo posible.

En la lógica de una política de sostenibilidad, ordenamiento, adición de valor agregado en óptimas condiciones sanitarias y de mínimo impacto ambiental se impone un rediseño de las actividades de capacitación orientada fundamentalmente a crear capacidades en los pescadores artesanales y procesadores primarios en las materias convenientes para lograr dichos objetivos.

viernes, 10 de abril de 2020

El Ministerio de Pesquería ¿es la solución para el sector pesquero peruano?


La restitución del Ministerio de Pesquería es un tema recurrente en el sector pesquero. ¿Necesita el país de un Ministerio de Pesquería? 

Lo que es evidente es que la fusión de los Ministerios de Industria y de Pesquería creándose el Ministerio de la Producción creo un híbrido cuya actividad no suele adecuarse a ninguno de ambos segmentos. Son dos sectores muy distintos por su propia complejidad y dinámica, ambos con técnicas y modelos metodológicos  especializados pero diferenciados para contribuir al logro del desarrollo sostenible. No ha favorecido para nada a la pesca.

Los Ministros designados, en los últimos 18 años, tienen más perfil para el Despacho de Industria y Pymes que para Pesca, o para ninguno. No tuvo mucho sentido la fusión de un sector realmente complicado como es la pesca con otro que no evidencia éxitos resaltantes e impactantes, no solo para la pesquería sino para el país. Industria es un sector relativamente tranquilo, no genera problemas ni desata pasiones. Usar los CITEs como instrumento de marketing político resulta interesante también en algunos escenarios, dependiendo de la agenda del Titular del Pliego.

La sola restitución del Ministerio de Pesquería no es la solución final a los problemas y necesidades del sector. Tan solo el cambio de nombre a un Ministerio manteniendo su misma infraestructura organizativa, administrativa y metodología de designación personal, ofrece poca esperanza de mejora.

Los Titulares de Pliego, que ya van 20, o sea casi uno por año, y en lo que va del actual gobierno ya van 4, no duran lo suficiente como para evaluar y darse cuenta de la calidad de su ejecución presupuestal y de su accionar, ni tienen tiempo para identificarse con Planes Operativos y Estratégicos ya formulados y con presupuesto. Consumen la mayor parte de su tiempo tomando conocimiento del sector, en interminables reuniones con los administrados, y haciendo ofertas que, finalmente no alcanzan a cumplir porque no están lo suficiente en el cargo. Además porque entre la oferta política y lo posible de ejecutarse dentro de las normas de administración del Estado, hay un abismo que no se puede superar, más aún con un alto índice de rotación de funcionarios. Cada cambio de Ministro lleva consigo cambios en los OPDs y en las Direcciones de Línea, lo que resta continuidad y eficiencia a las gestiones.

Al final de la gestión, el sistema no sanciona por promesas incumplidas. No hay más que la fórmula de juramentación del Ministro: “Si así lo hiciereis que Dios os premie; si no, que él y la Patria os lo demanden”. Naturalmente nadie formula demanda alguna y se inicia un nuevo proceso con un nuevo Ministro que ilusiona nuevamente al sector y a la Nación sin garantía alguna de que ocurra una reforma adecuada.

Es incuestionable la necesidad de que exista un Ministerio exclusivamente dedicado a la pesquería como concepto, pero si no va acompañado de un cambio estructural integral, sería un gesto mas no una solución.

Es indudable la necesidad de mayor gasto de inversión en proyectos de infraestructura de desembarque artesanal, en investigación científica y en seguridad, control y vigilancia. Sin embargo debe reconocerse que no es suficiente mayor disponibilidad presupuestal si es que no va acompañada de mayor eficiencia en la ejecución del gasto y en el diseño de los Planes Operativos que deben ser ejecutados con cargo a los recursos económicos asignados.

Asumir la titularidad de un Pliego exclusivo de Pesca, requiere ineludiblemente que el conductor y responsable de la Política Nacional, es decir el Presidente de la República, esté perfectamente enterado de la realidad sectorial de forma tal que le permita diseñar objetivos y políticas de largo plazo. La improvisación en la designación de funcionarios en un sector sumamente conflictivo, no lleva a los resultados que la sociedad peruana merece.

La pesquería peruana, una de las más grandes del mundo, requiere de la visión de un Estadista que tenga clara la necesidad de introducir reformas en la pesquería.

Mientras no exista voluntad y decisión políticas de Palacio de Gobierno para manejar debidamente el sector pesquero, dotarlo de un Ministerio no resolvería realmente nada de fondo, sino tan solo de forma. Un Ministerio de Pesquería con un Ministro inadecuado, no contribuiría apropiadamente al mejoramiento del sector, aún cuando en el Consejo de Ministros la Pesquería tuviese un asiento exclusivo.

En tanto no exista una Política de Estado definida por el Presidente de la República, que obligue al Ministro del Sector a implementarla para que el Ministerio disponga de una visión de largo plazo, para introducir reformas sustanciales; en tanto no mejore la eficiencia en el diseño de normas, en el control, en la ejecución y en la calidad del gasto, a través de la designación de personas adecuadas, sería más de lo mismo: inútil y sin sentido.

El problema no radica en la estructura de la organización, sino en las personas.

martes, 7 de abril de 2020

Pesca Artesanal y el Coronavirus, un cambio de la historia Peruana


Quería expresarme desde hace varias semanas, pero no lo hacía porque estaba esperando el apoyo del Gobierno para la Pesca Artesanal, pero a la hora q escribí esta nota aun no salía nada.

La pesca artesanal es una actividad muy riesgosa, dura y llena de incertidumbre. La escasez, las necesidades humanas hace que prime el trabajar.   

El día 15 de marzo el presidente de la Republica decretó el aislamiento social ante la presencia de 71 casos de coronavirus en el Perú.

En una rápida actitud del Ministerio de la Producción comunica que las actividades de pesca artesanal e industria no será paralizadas durante estado de emergencia social, indicando que: “..los pescadores podrán laborar si portan el documento que los habilite, siempre y cuando no encuentren dentro de la población de riesgo; en los Desembarcaderos deben establecer el personal mínimo necesario para su funcionamiento, y que las empresas que se dedican a la distribución de productos hidrobiológicos pueden continuar sus labores…”.

Y con el salvoconducto aparentemente estaría normal para el sector artesanal, pero no fue así. Los restaurantes y quioscos de comida se encuentran cerrados disminuyendo la demanda en los terminales, las especies finas como Chita, Lenguado, Corvina, Atún, Choros, Concha de Abanico, Pulpo, etc. no son solicitados, los consumidores actuales son las familias que compran para su consumo y esto hace que las especies populares y de temporada sean los mas solicitados como Bonito, Jurel y Perico, bajando los precios como el Bonito de 2.5 soles a 0.8 céntimos (muelle) y afectando los ingresos de los pescadores que capturan estas especies.

Triste. En una pandemia redujeron sus ingresos sin poder cubrir sus gastos de operación de pesca, ¿Y el resto de los pescadores que capturan las especies que no tienen demanda? ¿Que paso con ellos?

Pues les comento que: los buzos en Ilo no salen a pescar, no hay quien les compre; a  los pescadores de Lurín no les permite pescar la policía; los pescadores de San Bartolo no tienen compradores para sus Chitas; los vecinos que les compran solo pueden hacerlo 1 o 2 veces por semana; los pescadores de Chincha no tienen movilidad que lo transporte para realizar sus faenas y los transportistas en San José no los dejan trabajar la policía.

Y otro factor que no ayuda a los pescadores artesanales es la condición del mar, marea alta y corrientes fuertes. Pero ellos están acostumbrados a enfrentarse cuando el Mar esta bajo esas condiciones.

SANIPES publica el 6 de abril, 22 días después de iniciada la cuarentena, la “Guía para el establecimiento, implementación y reforzamiento de medidas preventivas en infraestructuras pesqueras y acuícolas para hacer frente a la propagación del COVID-19”. El instrumento se publica cuando ya se tenía confirmado 4 infectados oficiales en Pisco, 1 en Marcona, desembarcaderos cerrados ante la presencia de los infectados en la zona o cierres preventivos como Ilo, San Andrés, Marcona, etc y ahora un fallecido, pescador artesanal de la Caleta de San José, el 7 de abril en la zona de norte.

¿Entonces ese documento creado por los funcionarios de SANIPES es eficiente?. Poco probable. Es lamentable pues las autoridades locales han tenido que tomar las medidas más rápido para salvaguardar la vida de las personas de la localidad. El Terminal de Ventanilla desde el 8 estará cerrado hasta el 12 por el virus, como una medida preventiva por la salud de la población de Lima Metropolitana y así seguirán cerrando los desembarcaderos u otra infraestructura por prevención.

Sabemos que es una población vulnerable y con muchas necesidades. Ante estas características, ¿está bien dejarlos sin alguna guía?, ¿quién es responsable de la muerte del pescador de San José?, ¿o de los muertos que vengan en esta epidemia del sector pesquero artesanal?

TODOS. No somos capaces de poner orden, por no decir las cosas como deben ser, de apoyarlos, de no dar soluciones a sus problemas y porque el dinero prima, ante todo.

Estamos ante una gran oportunidad de cambio, para hacer las cosas como deben ser, de respetar la autoridad y ser solidarios. El pescador ya se dio cuenta que debe cambiar, sabe que debe ser ordenado y aseado en el manipuleo del pescado. La autoridad debe tomar esta oportunidad que la historia le da para realizar los cambios que deben hacer, involucrando a todos los integrantes de la cadena de valor de la Pesca Artesanal, desde el Pescador hasta el vendedor de pescado de los mercados.

El 16 de marzo de 2020 se inició el cambio de la Pesca en el Perú y no nos hemos dado cuenta aún porque seguimos dominados por el poder, la envidia y la ambición. Necesitamos más acciones efectivas, menos discursos, menos reuniones y más pero mucho más compromiso genuino de todo en el sector.


Jesica Pino Shibata

lunes, 6 de abril de 2020

LA INTERVENCION DEL ESTADO PERUANO EN MATERIA PESQUERA



El Estado solo interviene en la pesquería peruana dando el marco regulatorio dirigido a cumplir metas de control administrativo, biológico y de protección.  Las medidas comúnmente aplicadas son: las vedas, las cuotas, limitaciones al tamaño mínimo, vigilancia y control de las actividades acuáticas entre las principales. 

La administración pesquera vigente no considera aspectos de inclusión social ni de alimentación nacional en su marco normativo.

Aparentemente la tesis peruana es que la seguridad alimentaria no necesita (y por tanto no existe) una política pesquera, pues el mercado u otros sectores, se hacen o deberían hacerse cargo de ella.

La exportación de nuestros recursos pesqueros es más atractiva por los beneficios tributarios que se derivan de ella para los exportadores, así como por las dificultades que ofrece el mercado nacional que carece de similares estímulos y adolece de falta de infraestructura de distribución y de frío. Por tanto es posible hablar de la existencia de subsidios a la exportación pesquera en detrimento del mercado interno.

Si bien es cierto que la selección de mercados es una decisión empresarial, también es cierto que el Estado no debería ser ajeno al tema, ya que la alimentación popular es una obligación de la cual no puede evadirse. En tiempos del coronavirus, la necesidad de alimentación a los sectores más vulnerables cobra mayor importancia.

Es importante tomar en cuenta que aunque el Perú tiene una participación importante en la explotación de recursos pesqueros a nivel mundial, esta no aporta los beneficios que merece la población peruana. El hecho es que, en nuestro país, una parte considerable de la población continúa con bajos niveles de consumo y de acceso a los alimentos, con la consecuente persistencia de niveles de desnutrición. El Perú posee una importante población hambrienta nadando en un mar de proteína abundante.

Es éticamente imposible negar esta realidad, ante una de las características más espeluznantes de la estructura pesquera nacional: la coexistencia del hambre y la desnutrición con la exportación de nuestros productos alimenticios hidrobiológicos.

¿Es moralmente correcto usar nuestros recursos naturales que se destinan a  la alimentación para atender necesidades de otros países, antes que privilegiar los requerimientos a veces dramáticos, de nuestra población, en especial la infantil?

¿Es ético llevar la extracción de nuestros recursos pesqueros a límites peligrosos para la sostenibilidad del ecosistema, para atender necesidades de alimentos para otros países mientras nuestra población sufre carencias poniendo en riesgo el futuro de nuestras generaciones venideras?

¿Se justifica la exportación porque trae divisas (que no son propiedad del Estado sino del exportador) mientras no se prioriza la alimentación nacional y no se protege la fuente de alimentos marinos para las futuras generaciones de peruanos?

¿Podrían coexistir ambos mercados? Creo que sí pero para ello se requiere de un trabajo conjunto entre la autoridad de pesquería y la industria y la pesca artesanal. Se pueden diseñar fórmulas para atender todas las necesidades sin entrar en conflicto, utilizando prioritariamente la anchoveta y la pota. Sin embargo ello implica la existencia de voluntad política y liderazgo con visión de largo plazo.

El mercado no puede resolver el problema de la desnutrición y anemia infantil en el Perú.

Hay una imposibilidad para acceder a los alimentos por parte de amplias poblaciones que no pueden pagar los precios actuales y que no son objetivo de ventas tampoco. La solución no puede venir del libre comercio. El empresario privado optará siempre por vender sus productos con mayor valor agregado al mejor precio y al mejor postor. En esa lógica de pensamiento siempre encontrará en la exportación un mercado dispuesto a pagar caro por alimentos o materia prima para producir alimentos gourmet que satisfagan no necesariamente el hambre sino exigencias gastronómicas. El ciudadano pobre que solo requiere proteína barata tenderá a ser excluido de esa lógica de mercado.

El Estado está llamado a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos a través de políticas de inclusión y de desarrollo. La población rural dispersa en condición de pobreza se encuentra ubicada en zonas alejadas de difícil acceso, constituyendo el principal problema para el abastecimiento de pescado, siendo la escasa oferta el otro problema.

Los bajos ingresos de la población rural pobre, no le permiten acceder a productos pesqueros, los que se han convertido en exclusivos de las poblaciones con mayores recursos económicos. El incremento de la demanda como consecuencia de una campaña de promoción de consumo irracional ha elevado los precios y reducido la oferta. El recurso pesquero no aumenta en función de la demanda, sino que generalmente sigue el camino inverso.

En dicho contexto, la actual orientación del Programa “A comer pescado” que lleva a cabo el Ministerio de la Producción, dirigido a promover el consumo de pescado en forma general, sin precisar especies objetivo, es irresponsable. Sin conocer el estado de salud de las respectivas biomasas, se está estimulando la extracción sin base científica de límites de captura, aumentando la presión sobre especies, poniéndolas en riesgo y elevando su costo a niveles que las poblaciones necesitadas no pueden pagar.

La orientación debida de dicho programa, debiera ser fortalecer la ingesta calórico-proteica de la población rural dispersa en condición de pobreza, incrementando el consumo de  recursos ícticos susceptibles de ser promovidos, como la anchoveta y la pota, de manera sostenible y promoviendo la participación del sector pesquero artesanal en la extracción, procesamiento y comercialización de estos productos.

Es necesario implementar un programa social que contribuya con la seguridad alimentaria nacional en la mejor forma posible, yendo más allá de políticas que obedecen a una voluntad  y marketing político irresponsables. No se requiere promoción del Estado en sectores de la población que tienen acceso a la adquisición de productos hidrobiológicos, sino apoyo social a las áreas vulnerables.

Para apoyar con éxito la erradicación de la desnutrición, se requiere de Proyectos/Programas innovadores. El programa debe fundamentarse en la necesidad de crear un mercado como responsabilidad del Estado y en el fortalecimiento de capacidades que permitan convertir la atención de ese mercado en un negocio rentable, generando empleo y riqueza, lo que lo hace sostenible en el tiempo.

Si es responsabilidad del MIDIS o de PRODUCE, es irrelevante en un escenario donde ninguno de ellos actúa con eficacia sobre el manejo de la anchoveta principalmente. Así como PRODUCE se convierte en articulador y transmisor de requerimientos sociales y tributarios de algunos gremios, con mayor razón debería liderar la promoción del consumo de anchoveta.


Marcos Kisner Bueno